Esta película, que ha levantado cierta nostalgia entre algunos foreros, merece una visión retrospectiva. El Rey de los Kicboxers (The King of Kickboxers, 1991) es una modesta producción de Seasonal Film Corporation, propiedad del avispado Ng See Yuen, quien aprovechando el clamoroso éxito mundial de Jean Claude Van Damme, Kickboxer (1989), decidió probar suerte con una película, a modo de plagio sin disimulo, con objeto de triunfar en el círculo videográfico del mercado estadounidense, y por ende, mundial, del cine de Artes Marciales.
Yuen tenía experiencia en ese sentido, pues su primer intento de darse a conocer en el País del Tío Sam, saldado con una respuesta aceptable por parte de la crítica, había sido Retroceder Nunca, Rendirse Jamás (No Retreat, No Surrender, 1985), una prescindible historia de un joven (Kurt Mckinney) que sueña con alcanzar la maestría de su ídolo, Bruce Lee (Kim Tai Chong), para derrotar al malvado campeón ruso de Full Contact (Jean Claude Van Damme) que humilló a su padre en el tatami de su Escuela de Kárate, obligándole a dejar la docencia de las Artes Disciplinarias. Le siguió una secuela, No Retreat No Surrender 2 (1989), peor si cabe que la su predecesora; solo se salva de la criba el coreano Hwang Jang Lee.
Esta vez el productor hongkonés, harto de facturar películas que pasaron sin pena ni gloria por los cines de EE.UU., delegó la dirección en Lucas Lo, un profesional de segunda categoría que, después de filmar su opera prima con El Rey de los Kickboxers, se especializó en películas de AA.MM. (No Retreat, No Surrender 3: Blood Brothers, 1990; American Shaolin, 1991; American Shaolin: King of the Kickboxers II, 1993), todas ellas con una calidad ínfima, tanto a nivel interpretativo como marcial. Es preciso reconocer, no obstante, que con El Rey de los Kickboxers hizo un trabajo excelente, superior a la media de las producciones homólogas de serie B.
Otro punto a tener en cuenta es el reparto: la mayoría de los actores son noveles (rostros desconocidos en la industria cinematográfica). El protagonista, Loren Avedon, había debutado como actor principal en la secuela No Retreat No Surrender 2 (1989), de Corey Yuen Kwai, donde tuvo oportunidad de mostrar cuán virtuoso era con sus piernas -no en vano ostenta el 4º y 2º dan de Taekwondo y Hapkido, respectivamente, fruto de su arduo aprendizaje bajo la tutela de Jung Chong-, aunque, para ser sinceros su carisma brilla por su ausencia. Pero el plato de la fuerte lo constituyen el villano y los secundarios.
La mejor aportación a la película es la presencia del veterano actor Don Stroud (Joe Kidd, 1972; Aquí vive el Horror, The Amityville Horror 1979; Licencia para Matar, Licence to Kill 1989; Perdita Durango, 1997), que siempre será recordado en nuestras fronteras por su personaje secundario en la serie Mike Hammer (1984), donde era el compañero de fatigas del duro detective.
El malvado Khan es interpretado por Billy Blanks, un actor de color con una experiencia apabullante en Artes Marciales y Deportes de Contacto. Experto en Taekwondo y Kárate (Campeón mundial en Madrid en 1980; peleó contra Jean Pierre Carbilla en la final), practicante de boxeo y Kickboxing, creador del Tae-Bo, sistema de preparación física que contiene elementos de Taekwondo, boxeo, aerobic y gimnasia, y culturista profesional, Blanks es, según muchas revistas estadounidenses, uno de los mejores artistas marciales de los ochenta, merced a su excepcional forma física.
Otro actor marcial que destaca con luz propia es Keith Cooke Hirabayashi, consumado practicante de Wu Shu, quíntuple campeón de Formas, a mano vacía y con armas (palo largo, espada y palo de tres secciones) en los Campeonatos de EE.UU. de la mitad de los ochenta. En 1985 la prestigiosa revista Black Belt lo nombró competidor del año. También es preciso nombrar a Ong Soo Han, que interpreta a un campeón de Muay Thai. Este campéon de boxeo tailandés en la vida real, en la categoría de los pesos pesados, es un coloso que siempre ha interpretado papeles de oriental con aviesas intenciones en Dragón, la Historia de Bruce Lee (Dragon: The Bruce Lee Story, 1993), Bloodsport 2 (1996), The Quest (1998)... Jerry Trimble da vida a un traficante de drogas al comienzo de la película. Practicante de Taekwondo tradicional, Jerry Golden Boy Trimble supo aceptar la transición al Kickboxing, convirtiéndose en un temible luchador que ganó varios campeonatos mundiales (PKA, PKC, FFKA). Dos esbirros de Trimble son Vicent Lyn (asiduo de las páginas de Cinturón Negro) y Steve Tartalia, un gwailo con una impresionante carrera como actor en Hong Kong. Entre sus créditos figuran sus papeles en Operation Condor (Armour of God II, 1988), Erase una Vez eh China (Once Upon a Time in China, 1991), en la cual se enfrenta con Yuen Biao, Trinity Goes East (1998)... Otro gwailo de excepción es Bruce Fontaine, campeón de Wu Shu, originario de Canadá, a quien hemo visto en Operación Cóndor, Big Bullet (1992), Kickboxer King (1991)...
No puedo terminar sin dejar en el tintero a Michael Depasquale Jr., que da vida a Sean Donahue, el campeón estadounidense de Boxeo tailandés que muere por los golpes de Khan (Billy Blanks). En la vida real Depasquale es hijo de Michael DePasquale Jr., un especialista en Judo y Ju-Jitsu. Ha alcanzado el noveno dan en Youshitsune Ju-Jitsu.
Cuando visioné la película me quedé gratamente impresionado por las peleas, coreografiadas por el hongkonés Tony Leung Siu Hung, una leyenda viviente del cine de AA.MM. de la ex-colonia británica. Hermano del inolvidable Bruce Liang (Leung Siu-Lung, Kung Fu Sión, Kung Fu Hustle, 2004), y por consiguiente perteneciente a una ilustre familia de artistas marciales, hizo sus pinitos en el cine de Kung Fu clásico, utilizando el pseudónimo de Hsiang Kuang, en obras maestras de Shaw Brothers: Five Superfighters (1978), The Master Strikes (1979), Duel of the Seven Tigers (1980), etc. Con el paso del tiempo, elevó su caché, pasando a desarrollar también labores de asesor de escenas de lucha en productos típicos de Seasonal Films y Golden Harvest, Magic Crystal (1986), In the Line of Duty III (1988), Sex and Zen (1991), Twin Dragons (1992)..., convirtiéndose en una pieza imprescindible del engranaje cinematográfico hongkonés.

(continuará...)
Un saludo,
Fer






