Un amigo mío está metido en un buen lío: resulta que una chica con la cual estaba saliendo, debido a una ruptura sentimental con él, se ha quitado la vida. Ahora los padres han interpuesto una denuncia contra él -a través de un prestigioso abogado y un procurador de nuestra ciudad-, por inducción al suicidio. Ha recibido una carta del Juzgado de lo Penal, notificándole que deberá presentarse a un juicio. Aunque ha puesto el caso en manos de un jurista que tiene confianza con su padre, me ha confesado que siente auténtico pavor de pasar por un Juzgado. Lo he intentado tranquilizar, aunque no encuentro las palabras adecuadas para disipar sus temores al respecto.
Repasando los apuntes de la carrera (que nunca llegué a terminar) de la asignatura de Derecho Penal, he encontrado una referencia al imputado de suicidio en el artículo 143 del Título I, Libro II de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, que recoge una pena de prisión de cuatro a ocho años por éste tipo de delito.
Por otra parte, la ley de Enjuciamiento Criminal, R.D. 14 de septiembre de 1882 (modificada por las normas adicionales posteriores) no especifica nada concreto al respecto.
No soy ducho en cuestiones jurídicas, pero alguno de vosotros, quizá con mayores conocimientos de Derecho Penal, ¿tendría la amabilidad de aportar una poca luz sobre las posibles consecuencias de la denuncia por inducción al suicidio? En mi opinión, mi amigo lo tiene negro, negrísimo...
Un saludo,
Fer

