Aprovechando que una nueva película del incombustible Jackie Chan llega a nuestras pantallas, El Mito (The Myth/San Wa, 2005), me tomaré la licencia de hacer una serie de comentarios sobre algunos matices que rodearon la ardua filmación de ésta superproducción, que contó con un presupuesto desorbitado (¡20 millones de dólares!), avalado por las compañías cinematográficas JCE Movies y China Film Group Corporation, capaces de poner los medios necesarios para que la nueva aventura de Chan sobrepasase fronteras interculturales, sin menoscabo del eje argumental.

Para tal fin, los productores -entre los que se encuentra el mánager del propio Jackie, Willie Chan- optaron por incluir en el elenco artístico a una serie de actores de proyección internacional, como Hee-Seon Kim (Bichunmoo, 2000), exótica belleza surcoreana de notables aptitudes dramáticas que interpreta a la emperatriz coreana Ok Soo; Mallika Sherawat (Murder, 2004), celebridad india del cine made in Bollywood, cuyo verdadero nombre es Reema Lamba, y que da vida a una princesa india, y Tony Leung Ka Fai (Election, 2005), estrella del cine hongkonés conocido internacionalmente por su inolvidable papel en El Amante (The Lover, 1992), que encarna el papel cómico de un arqueólogo despistado.
Jackie, por su parte, ser reservó un doble papel: el valiente general Men Yi de las trompas del emperador Qin Shihuang, en primera instancia, y el audaz arqueólgo Jack de nuestros días, en segundo lugar. El ego de una superestrella no conoce límites...
Para dirigir a tan heterogéneo plantel de astros locales, Jackie propuso a un viejo amigo suyo, Stanley Tong (Duro de Matar, Rumble in the Bronx, 1995), que siempre ha mantenido una relación estrecha con Chan. Tong se inició en el mundo del cine como especialista, merced a sus conocimientos de Hung Gar Kuen, pasando a interpretar papeles menores en títulos de serie B (Clash of the Ninjas, 1986), que le abrirían las puertas de la realización y producción de películas de acción a principios de los noventa (verbie gratia, Stone Age Warriors, 1991).
Sobre la supuesta fidelidad histórica de El Mito, sometida a una severa óptica por parte de la crítica estadounidense, Stanley Tong sostiene: En la historia de China ha quedado registrado que en el año trigésimo sexto del reinado del emperador Qin Shihuang cayó una estrella del cielo en la Provincia Oriental que se convirtió en piedra. [...] El emperador, que en aquel momento se hallaba buscando el elixir de la eterna juventud, asesinó a los vecions que residían cerca de la roca, y luego descubrió el increíble poder de la antigravedad. La fascinación por los elementos antigravitacionales no es nueva.
(continuará...)
Un saludo,
Fer

