Ha llegado a mis manos un ejemplar de la revista Quo (nº 138/noviembre 2006) que, cuando menos, no me deja indiferente por la respuesta a una pregunta formulada por un lector en la Sección Quonsultas: ¿Cuál es la mejor escena de artes marciales del cine? La respuesta remite a la película Fearless. Sin Miedo (Fearless, 2005), cuando su protagonista, Huo Yuan Jia (Jet Li, High Risk, 1995), y un maestro de una escuela rival, encarnado por el actor marcial Chen Zhi Hui, se enfrentan en un duelo dentro de un lujoso hostal de celebraciones:

El despliegue logístico implicó dos semanas de rodaje de la pelea -diseñada por Yuen Woo Ping (Kung Fu Sión, Kung Fu Hustle, 2004) y su equipo-, que, en el metraje final de la película dura 4 minutos aproximadamente.
La revista desglosa, casi escena a escena, ayudándose de dibujos que representan a Li y Zhi Hui, el desarrollo de una confrontación, tanto con armas como a mano vacía, que contiene más golpes de los que el espectador pudiera imaginar en primera instancia.
Para empezar, señalar que se utilizaron ¡80! metros de cable para rodar los planos en los cuales los expertos en Kung Fu desafían las leyes de la gravedad. El wire work (trabajo con cables) es una herramienta archiconocida en el cine marcial de Hong Kong, por cuanto permite a los héroes de los largometrajes realizar proezas físicas (suspenderse en el aire, dar saltos mortales, subir por paredes...) que incrementan la espectacularidad de las técnicas propias de las AA.MM.
En la escena de apertura el cable está presente en el cruce de sables, que ascienden a 115 mandobles por parte de ambos rivales antes de que decidan poner los pies en el suelo.

Cuando Chen logra romper parte del sable de Jet, logrando herirlo en su plexo solar, los golpes de arma suman 115 técnicas. ¿Qué os parece? Jet desarma a su enemigo atrapando los aros del lomo de su sable para a continuación propinarle una patada circular al cuello. Lo que sigue a continuación es un castigo imparable: el protagonista rompre siete jarrones en la cabeza de Chen.
Finalmente, y tras haberle luxado la articulación del codo, le asesta un golpe de puño letal en el corazón. No hay lugar para la compasión en éste duelo de titanes...
¿Creéis, de verdad, que es la mejor escena jamás rodada en el cine marcial?
Un saludo,
Loup
