¿Pensabais que había dejado mi constumbre de reseñar filmes de AA.MM.? Pues no, amigos, es un vicio enraizado en mis entrañas que me impele, de vez en cuando, a dejar mi impresión sobre las novedades cinematográficas del panorama internacional.

En ésta ocasión le toca a Dororo (2007), superproducción jidaigeki nipona basada en el manga homónimo del legendario autor Osamu Tezuka (1928-1989), que relata la historia de Dororo (Kou Shibasaki, Battle Royale, 2000), una vagabunda, experta en Artes Marciales, comienza una singladura en pos de las piezas necesarias para recomponer el cuerpo de su amigo Hyakkimaru (Satoshi Tsumabuki, The Fast and the Furious: Tokyo Drift, 2006), un joven samurái con poderes sobrenaturales -hijo de un venerable noble (Kiichi Nakai, Warriors of Heaven and Earth, 2003)-, capaz de restaurar la paz en Japón. Juntos deberán luchar contra los Chojins o demonios poseedores de las 48 piezas robadas al cuerpo de Huakkimaru.


El coreógrafo de las impactantes escenas de acción es el aclamado Tony Ching Siu Tung (La Casa de las Dagas Voladoras, House Of Flying Daggers, 2004), que, en contra de los pensado por sus seguidores, ha preferido abusar de CG (computer graphics) para las complejas secuencias de combates.


Un saludo,
Loup






