Desde luego, el actor marcial Steven Seagal (Señalado por la muerte, Marked for Death, 1991) nunca dejará de sorprenderme: la revista Imágenes (nº 273/octubre 2007), en su delirante sección Hollywood psicopático, anuncia el ocaso artístico de Seagal, que, a partir de ahora sólo encontraremos en las estanterías de los videoclubes, pues los distribuidores estadounidenses y españoles de sus películas se han percatado de la ausencia de talento interpretativo del aikidoca.

Steven Seagal, lejos de amilanarse, atribuye ésta medida de ostracismo artístico al FBI (!). Parece ser que el actor fue investigado por el FBI en 2002, a raíz su presunta relación con la Mafia. Según Seagal: Las acusaciones falsas del FBI generaron multitud de artículos diciendo que aterrorizaba a los periodistas y que estaba asociado con la Mafia. Este tipo de comentarios intimidan a los jefes de los estudios y a los productores independientes, y liquidan carreras. Me puso de los nervios ver mi nombre asociado con el crimen organizado cuando el gobierno sabía perfectamente que nunca tuve nada que ver con él. No puedes saber lo que es pasar por esto hasta que lo padeces en tus propias carnes.

Ojalá no sea el canto del cisne de uno de los actores del cine de AA.MM. que nos deleitó con coreografías realistas en filmes como Por encima de la ley (Above the Law, 1988), Difícil de matar (Hard to Kill, 1990), Alerta máxima (Under Siege, 1992), etc.
Un saludo,
Loup
