Cortesía de un compañero,von moss, que tuvo la gran suerte de estudiar un estilo de sable del siglo XIX
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Fui dichoso, cuando, hace unos pocos años (¡fíjate! Cuando hablo de 2001 pareceque fuese ayer) me inicié en la esgrima con éste arma, y bajo un maestro que, sin hacer alarde alguno de ello, impartía la esgrima según el método clásico.
La efectividad del método clásico era elocuente: en las competiciones, nuestros tiradores, con su depurada y limpia técnica, eran rivales más que dignos de la facción "deportiva", con sus gestos acrobáticos y poco armoniosos.
Y sin embargo, yo sólo me enteraría de la existencia de todos estos mundillos, el de la esgrima histórica, el de la esgrima clásica, &c., tras haber tenido mi "apogeo" en la esgrima del sable, haber competido a nivel nacional (El resultado se puede apreciar por el "¡WATERLOO!" elocuente de mi maestro tras la competición ) y haber dejado un poco de lado a tan fructífera afición.
Pues bien: al empezar a mirar los tratados a los que todos tenemos aceso, ¡cual fue mi sorpresa al encontrarme con los grabados de Hutton, que mi maestro tenía por doquier en la sala!
No sólo por este feliz recuerdo de las láminas alegremente expuestas fue el tratado de Hutton mi favorito: sino porque, en lo que al sable clásico se refiere, es, en mi opinión, de los mejores.
Es por esto que, basándome en parte sobre mis experiencias personales (ita est, las enseñanzas de mi maestro, Imre Dobos) así como en mis viajes por el mundo (los estadounidenses no tienen ni p***a idea de cómo esgrimir), amen de las enseñanzas de tan grandes maestros como Hutton, desearía hacer el siguiente experimento:
Un método sencillo y asequible, con el cual uno podrá, a través de una práctica asidua, tirar asaltos (penosamente, es cierto, pero por algo se empieza), y las siguientes lecciones, para adquirir un nivel técnico aceptable al cabo de un año, y seguir refinándose a través del asalto, continuo terreno de aprendizaje de la esgrima. Espero que sea particularmente útil a quienes, con la (felizmente) disponible herramienta del sable Hutton, quieran aprender a manejar el sable, este arma tan ignorada hoy en día.
Método de sable clásico
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Método de sable clásico
Última edición por Jaime G el 18 Sep 2007 14:04, editado 1 vez en total.
Para establecer una base adecuada en el manejo del sable, es necesario aprender las bases, que son muy estrictas.
El sable es una de las armas clásicas por excelencia: es de esperar que esté gobernado por pautas muy rígidas, y por un proceso de aprendizaje riguroso.
Guardia
Particularmente rigurosa es la posición conocida como guardia, que para los principiantes, será exclusivamente la guardia en Tercera, que es la más ventajosa.
Se lleva de esta forma: Los pies tienen que estar más bien poco separados el uno del otro: una suela y media, y perfectamente perpendiculares, llevando el pie derecho adelantado si se es diestro, el izquierdo si se es zurdo.
La mano se lleva a la altura de la cintura, y con el filo del sable hacia fuera, y la punta del mismo enfrente del ojo izquierdo. La forma de determinar si se lleva bien la guardia, es que un corte al flanco (es decir, llevado de izquierda a derecha) no le toque la espalda al impactar con la hoja.
La mano izquierda siempre estará apoyada, con el puño cerrado, contra la cadera izquierda: y bajo ningún pretexto, ni siquiera durante el a fondo, se separará de allí.
Esta guardia debe ser mantenida en todo momento, y es esencial para una buena ejecución de la técnica del sable.
Desplazamientos
Lo principal, una vez se sabe cómo se lleva la guardia, es saberse desplazar. Los desplazamientos básicos en el sable son las marchas, y las medias-marchas.
En el sable, las marchas son muy cortas y rápidas, pues, por la naturaleza del combate del sable, es más fácil ser herido desprevenidamente mientras uno se desplaza. Tienen la longitud de una suela de zapato.
Aparte de la diferencia de longitud de la marcha, es idéntica a la del espadín (por lo cual os podréis referir a mi otro método, el de espadín) al ejecutarse, para marchar, con el pie derecho primero, y para romper, con el pie izquierdo primero.
El ejercicio principal, para aprender bien las bases, es saber marchar y romper cómodamente y sin cansarse.
El instructor enseña cómo se ejecuta la marcha correctamente: es corta, rápida, y se hace sin arrastrar los pies. Una vez esté dominado esto, hará marchar sin parar hasta la punta del gimnasio, y luego, recorrer el mismo recorrido rompiendo. Variar, hasta que uno se sienta cómodo con esta forma de desplazarse. El ejercicio se ejecuta sin sable, con ambas manos en las caderas.
La media-marcha es de aplicaciones limitadas: se ejecuta posando el talón derecho a media suela de distancia, y luego adelantar el pie de una suela, haciendo seguir al izquierdo. Sirve, principalmente, para hacer una marcha un poco más larga, o para tentar al adversario.
El instructor enseña cómo se ejecuta. De ahora en adelante, lo implantará en los ejercicios de desplazamientos, anunciando que se ejecute, de vez en cuando, sin avisar.
El a fondo es una parte crucial de la técnica del sable, pues con él se suelen ejecutar la mayor parte de los ataques. Se hace adelantando el pie derecho hasta que la rodilla forme un ángulo derecho: esto se consigue manteniendo el pie derecho a ras de suelo, y empujando con la pierna izquierda, NO como una especie de paso largo. El a fondo, en sable, se ejecuta sin movimiento alguno de la mano zurda, que permanece, como lo he dicho, contra la cadera.
El instructor enseña cómo se ejecuta el a fondo; el alumno ejecuta el a fondo sin sable, con ambas manos en las caderas, y se retira, volviendo a la guardia. Esto puede resultar difícil, y el alumno puede a veces perder el equilibrio. Por ello, es necesario que mantenga el a fondo, y que no se retire demasiado rápido.
Tras una o dos horas, según sea necesario, impartiendo estos fundamentos, se presenta el sable al alumno.
Empuñar el sable.
El alumno se pone un guante. El instructor le enseña cómo se empuña: es decir, con el pulgar extendido sobre el dorso de la empuñadura, apoyado contra la cazoleta, y el índice debajo, formando una especie de palanca entre los dos dedos.
Manejo del sable.
Antes de enseñar los ataques, se tiene que enseñar al alumno a llevar a cabo un buen tajo.
El ejercicio básico es como sigue: contra el instructor, el alumno, con el sable en Tercera, apunta el filo hacia la cabeza del instructor. Manejándolo con los dedos, va tocando levemente con la punta la careta del instructor, con suficiente fuerza para que sean audibles los toques. Cuando el instructor da la señal, el alumno extiende el brazo, manejando al mismo tiempo con los dedos para llevar un golpe que suene seco y claro a la careta: el brazo no tiene que elevarse, sino permanecer recto, pues la inclinación del sable la proporcionan los dedos. Debe mantener un rato la postura del golpe terminado, sin que el golpe “rebote”. Sigue la rutina de dar toques, y, cuando lo diga el instructor, se lleva a cabo el golpe.
SIN AVISAR, el instructor retrocede, dejando corto al alumno: le dice que tiene que tocarlo con un a fondo. El alumno extiende el brazo, apuntando con el filo, y se lanza a fondo, tocando al instructor en la careta. Permanece así, luego vuelve en guardia, y sigue la rutina. De vez en cuando, el instructor deja corto para que se desarrolle el reflejo del a fondo.
Este ejercicio se puede hacer por parejas, con ambos alumnos dándose toques al mismo tiempo: uno retrocede, el otro ataca con a fondo. Se van turnando.
Termina la primera sesión. El alumno ha aprendido algunas de las cosas más necesarias: el corte a cabeza, el fondo, la marcha, el romper, y la media marcha.
El sable es una de las armas clásicas por excelencia: es de esperar que esté gobernado por pautas muy rígidas, y por un proceso de aprendizaje riguroso.
Guardia
Particularmente rigurosa es la posición conocida como guardia, que para los principiantes, será exclusivamente la guardia en Tercera, que es la más ventajosa.
Se lleva de esta forma: Los pies tienen que estar más bien poco separados el uno del otro: una suela y media, y perfectamente perpendiculares, llevando el pie derecho adelantado si se es diestro, el izquierdo si se es zurdo.
La mano se lleva a la altura de la cintura, y con el filo del sable hacia fuera, y la punta del mismo enfrente del ojo izquierdo. La forma de determinar si se lleva bien la guardia, es que un corte al flanco (es decir, llevado de izquierda a derecha) no le toque la espalda al impactar con la hoja.
La mano izquierda siempre estará apoyada, con el puño cerrado, contra la cadera izquierda: y bajo ningún pretexto, ni siquiera durante el a fondo, se separará de allí.
Esta guardia debe ser mantenida en todo momento, y es esencial para una buena ejecución de la técnica del sable.
Desplazamientos
Lo principal, una vez se sabe cómo se lleva la guardia, es saberse desplazar. Los desplazamientos básicos en el sable son las marchas, y las medias-marchas.
En el sable, las marchas son muy cortas y rápidas, pues, por la naturaleza del combate del sable, es más fácil ser herido desprevenidamente mientras uno se desplaza. Tienen la longitud de una suela de zapato.
Aparte de la diferencia de longitud de la marcha, es idéntica a la del espadín (por lo cual os podréis referir a mi otro método, el de espadín) al ejecutarse, para marchar, con el pie derecho primero, y para romper, con el pie izquierdo primero.
El ejercicio principal, para aprender bien las bases, es saber marchar y romper cómodamente y sin cansarse.
El instructor enseña cómo se ejecuta la marcha correctamente: es corta, rápida, y se hace sin arrastrar los pies. Una vez esté dominado esto, hará marchar sin parar hasta la punta del gimnasio, y luego, recorrer el mismo recorrido rompiendo. Variar, hasta que uno se sienta cómodo con esta forma de desplazarse. El ejercicio se ejecuta sin sable, con ambas manos en las caderas.
La media-marcha es de aplicaciones limitadas: se ejecuta posando el talón derecho a media suela de distancia, y luego adelantar el pie de una suela, haciendo seguir al izquierdo. Sirve, principalmente, para hacer una marcha un poco más larga, o para tentar al adversario.
El instructor enseña cómo se ejecuta. De ahora en adelante, lo implantará en los ejercicios de desplazamientos, anunciando que se ejecute, de vez en cuando, sin avisar.
El a fondo es una parte crucial de la técnica del sable, pues con él se suelen ejecutar la mayor parte de los ataques. Se hace adelantando el pie derecho hasta que la rodilla forme un ángulo derecho: esto se consigue manteniendo el pie derecho a ras de suelo, y empujando con la pierna izquierda, NO como una especie de paso largo. El a fondo, en sable, se ejecuta sin movimiento alguno de la mano zurda, que permanece, como lo he dicho, contra la cadera.
El instructor enseña cómo se ejecuta el a fondo; el alumno ejecuta el a fondo sin sable, con ambas manos en las caderas, y se retira, volviendo a la guardia. Esto puede resultar difícil, y el alumno puede a veces perder el equilibrio. Por ello, es necesario que mantenga el a fondo, y que no se retire demasiado rápido.
Tras una o dos horas, según sea necesario, impartiendo estos fundamentos, se presenta el sable al alumno.
Empuñar el sable.
El alumno se pone un guante. El instructor le enseña cómo se empuña: es decir, con el pulgar extendido sobre el dorso de la empuñadura, apoyado contra la cazoleta, y el índice debajo, formando una especie de palanca entre los dos dedos.
Manejo del sable.
Antes de enseñar los ataques, se tiene que enseñar al alumno a llevar a cabo un buen tajo.
El ejercicio básico es como sigue: contra el instructor, el alumno, con el sable en Tercera, apunta el filo hacia la cabeza del instructor. Manejándolo con los dedos, va tocando levemente con la punta la careta del instructor, con suficiente fuerza para que sean audibles los toques. Cuando el instructor da la señal, el alumno extiende el brazo, manejando al mismo tiempo con los dedos para llevar un golpe que suene seco y claro a la careta: el brazo no tiene que elevarse, sino permanecer recto, pues la inclinación del sable la proporcionan los dedos. Debe mantener un rato la postura del golpe terminado, sin que el golpe “rebote”. Sigue la rutina de dar toques, y, cuando lo diga el instructor, se lleva a cabo el golpe.
SIN AVISAR, el instructor retrocede, dejando corto al alumno: le dice que tiene que tocarlo con un a fondo. El alumno extiende el brazo, apuntando con el filo, y se lanza a fondo, tocando al instructor en la careta. Permanece así, luego vuelve en guardia, y sigue la rutina. De vez en cuando, el instructor deja corto para que se desarrolle el reflejo del a fondo.
Este ejercicio se puede hacer por parejas, con ambos alumnos dándose toques al mismo tiempo: uno retrocede, el otro ataca con a fondo. Se van turnando.
Termina la primera sesión. El alumno ha aprendido algunas de las cosas más necesarias: el corte a cabeza, el fondo, la marcha, el romper, y la media marcha.
Última edición por Jaime G el 18 Sep 2007 13:59, editado 1 vez en total.
El instructor hará repasar todo lo que aprendió el alumno: tendrá un cuidado particular con los desplazamientos y el a fondo.
El instructor presenta el sable al alumno. Se asegurará de que lo empuñe bien. Le dirá al alumno que se ponga en guardia, y verificará si está bien en guardia tocando su hoja con la propia y verificando que no se le puede tocar la espalda.
Se repasará el corte a cabeza: primero con los dedos, luego con extensión del brazo, luego con dedos, brazo y fondo.
Ejercicio: el instructor ordena una serie de desplazamientos al alumno antes de atacar, manteniéndose a distancia conveniente. Ejemplo:
"Marcha, romper, dos marchas. Marcha-fondo."
Se hace de esta forma hasta que se llegue al otro lado de la sala. Entonces, se puede variar, retirándose:
"Romper, marcha, dos romper. Marcha-fondo."
Este ejercicio seguirá hasta que el alumno esté cansado, sin descansos en la ejecución: el instructor se limita a mantenerse a distancia, dejarse atacar, y corregir la postura del alumno.
Se le explica que va a aprender a atacar.
Teoría (no es necesario explicarselo al alumno)
En sable, a diferencia del espadín, el ataque no se clasifica según la posición de la mano (Tercera, Cuarta, &c.) sino por dónde se ataca. Los tres ataques básicos que necesitará conocer el alumno de momento son el fondo a flanco, el fondo a travesón y el fondo a cabeza. Se ejecutan siempre apuntando el filo del sable hacia el objetivo antes de iniciar el ataque (esto puede servir para engañar): para el fondo a cabeza, el sable estará erguido, en vez de ligeramente inclinado, y con el filo hacia delante. Para el fondo a flanco, estará horizontal, con la punta hacia la izquierda y el filo hacia delante. Para el fondo a travesón, estará horizontal y con la punta hacia la derecha.
Se enseña al alumno cómo se ejecutan estos tres ataques: para ello, el instructor le facilita el blanco: para facilitarle el corte a flanco, levantará el brazo un poco. Para facilitarle el corte a travesón, desviará un poco la mano hacia la derecha, y para el fondo a cabeza, inclinará un poquito la cabeza hacia delante.
El alumno dará estos cortes desde una posición firme, sin fondo: luego, sin avisar, el instructor deja corto, y el alumno tendrá que atacar con fondo.
Se hace, entonces, el ejercicio de más arriba: se introduce una rutina de desplazamientos, por ejemplo:
"Vas marchando. Cuando yo presente el blanco, marcha-fondo" hasta el fondo de la sala. Cuando se acabe el espacio, "vas rompiendo. Cuando yo presente el blanco, marcha-fondo."
Para variar, el instructor podrá, alguna vez, parar al alumno para obligarlo a atacar de nuevo.
Ha aprendido los ataques que le servirán para todo durante los primeros meses; asimismo, ha reforzado su noción de los desplazamientos y los aprende a incorporar de forma coherente en sus ataques
El instructor presenta el sable al alumno. Se asegurará de que lo empuñe bien. Le dirá al alumno que se ponga en guardia, y verificará si está bien en guardia tocando su hoja con la propia y verificando que no se le puede tocar la espalda.
Se repasará el corte a cabeza: primero con los dedos, luego con extensión del brazo, luego con dedos, brazo y fondo.
Ejercicio: el instructor ordena una serie de desplazamientos al alumno antes de atacar, manteniéndose a distancia conveniente. Ejemplo:
"Marcha, romper, dos marchas. Marcha-fondo."
Se hace de esta forma hasta que se llegue al otro lado de la sala. Entonces, se puede variar, retirándose:
"Romper, marcha, dos romper. Marcha-fondo."
Este ejercicio seguirá hasta que el alumno esté cansado, sin descansos en la ejecución: el instructor se limita a mantenerse a distancia, dejarse atacar, y corregir la postura del alumno.
Se le explica que va a aprender a atacar.
Teoría (no es necesario explicarselo al alumno)
En sable, a diferencia del espadín, el ataque no se clasifica según la posición de la mano (Tercera, Cuarta, &c.) sino por dónde se ataca. Los tres ataques básicos que necesitará conocer el alumno de momento son el fondo a flanco, el fondo a travesón y el fondo a cabeza. Se ejecutan siempre apuntando el filo del sable hacia el objetivo antes de iniciar el ataque (esto puede servir para engañar): para el fondo a cabeza, el sable estará erguido, en vez de ligeramente inclinado, y con el filo hacia delante. Para el fondo a flanco, estará horizontal, con la punta hacia la izquierda y el filo hacia delante. Para el fondo a travesón, estará horizontal y con la punta hacia la derecha.
Se enseña al alumno cómo se ejecutan estos tres ataques: para ello, el instructor le facilita el blanco: para facilitarle el corte a flanco, levantará el brazo un poco. Para facilitarle el corte a travesón, desviará un poco la mano hacia la derecha, y para el fondo a cabeza, inclinará un poquito la cabeza hacia delante.
El alumno dará estos cortes desde una posición firme, sin fondo: luego, sin avisar, el instructor deja corto, y el alumno tendrá que atacar con fondo.
Se hace, entonces, el ejercicio de más arriba: se introduce una rutina de desplazamientos, por ejemplo:
"Vas marchando. Cuando yo presente el blanco, marcha-fondo" hasta el fondo de la sala. Cuando se acabe el espacio, "vas rompiendo. Cuando yo presente el blanco, marcha-fondo."
Para variar, el instructor podrá, alguna vez, parar al alumno para obligarlo a atacar de nuevo.
Ha aprendido los ataques que le servirán para todo durante los primeros meses; asimismo, ha reforzado su noción de los desplazamientos y los aprende a incorporar de forma coherente en sus ataques
Los cortes en el sable
Como ya expliqué más arriba, los cortes, en el sable, están clasificados por su blanco. Los diferentes blancos son: La cabeza, la careta (la mejilla derecha), el flanco, el travesón, y el guante.
Muchos y muy reputados autores incluyen otros cortes, e incluso ataques a las piernas; y existe, también, un juego de punta muy desarrollado con el sable, al que vendremos luego.

He hecho una pequeña chapuza, aquí: con una ilustración del Hutton, he anotado los diversos blancos. El caballero de la imágen está en quinta, que es una parada, no una guardia, pero que puede presentarse para tentar al adversario.
Los cortes rectos se hacen presentando el filo, con extensión del brazo y manejo con los dedos.
Los circulares, más avanzados, pueden ejecutarse tal cual (como se explicará) y desde una defensa que propicie el gesto: es el caso del tajo circular más importante, el de travesón pasando.
Para hacerse una idea de cómo se ejecutan los tajos:
Al flanco: Mano uñas abajo, filo hacia la derecha, punta hacia la izquierda.
A travesón: Mano uñas arriba, filo hacia la izquierda, punta hacia la derecha
A cabeza: Mano uñas adentro, filo hacia delante, punta un poco adelantada y vertical
Al guante: según ocasión
A careta: hoja oblicua, punta hacia arriba a la izquierda, filo hacia delante y la derecha.
Como ya expliqué más arriba, los cortes, en el sable, están clasificados por su blanco. Los diferentes blancos son: La cabeza, la careta (la mejilla derecha), el flanco, el travesón, y el guante.
Muchos y muy reputados autores incluyen otros cortes, e incluso ataques a las piernas; y existe, también, un juego de punta muy desarrollado con el sable, al que vendremos luego.

He hecho una pequeña chapuza, aquí: con una ilustración del Hutton, he anotado los diversos blancos. El caballero de la imágen está en quinta, que es una parada, no una guardia, pero que puede presentarse para tentar al adversario.
Los cortes rectos se hacen presentando el filo, con extensión del brazo y manejo con los dedos.
Los circulares, más avanzados, pueden ejecutarse tal cual (como se explicará) y desde una defensa que propicie el gesto: es el caso del tajo circular más importante, el de travesón pasando.
Para hacerse una idea de cómo se ejecutan los tajos:
Al flanco: Mano uñas abajo, filo hacia la derecha, punta hacia la izquierda.
A travesón: Mano uñas arriba, filo hacia la izquierda, punta hacia la derecha
A cabeza: Mano uñas adentro, filo hacia delante, punta un poco adelantada y vertical
Al guante: según ocasión
A careta: hoja oblicua, punta hacia arriba a la izquierda, filo hacia delante y la derecha.
Modalidades de corte.
El corte seco
El corte seco es el método principal de hacer un corte con el sable, por lo que debe ser ejercitado frecuentemente para que sea rápido y ligero.
Desgraciadamente, en el fragor del combate, a veces nos acercamos demasiado o se nos sube la adrenalina, y la tendencia es de golpear demasiado fuerte.
Para ser un buen sablista, hay que practicar el corte una y otra vez para que esto no ocurra. Es una acción de impacto que se desata del blanco, y que no es un golpe pesado y "muerto". Muchos sablistas cometen el error de alejar la hoja después de un corte a cabeza en vez de permitir que la hoja rebote.
La mejor forma de ejecutar el corte es con la muñeca, a veces ayudando con los dedos. Se presenta la hoja al blanco del corte, es decir, se pone el filo en línea con el blanco, y extendiéndo el brazo y moviendo la muñeca se hace el corte.
Los blancos principales para los cortes son el flanco (el lado del cuerpo debajo del brazo armado), la careta, la cabeza, el pecho (del hombro a la axila del brazo armado) y el travesón (el área entre la axila izquierda y la cintura).
Estos mismos cortes se pueden ejecutar al blanco avanzado: es decir, el corte a cabeza a la parte alta del brazo; el corte al flanco fuera del brazo; el corte al pecho o travesón al interior del brazo.
También se puede cortar hacia arriba debajo del brazo o la muñeca.
Para un buen corte seco
- La mano se adelanta antes del corte
- El corte debe controlarse desde la muñeca para no pegar demasiado fuerte
- La presentación de la hoja, es decir, apuntar con el filo, se hace mientras el brazo se extiende
- El corte tiene que ser audible, pero, sin embargo, no demasiado fuerte.
- El corte se tiene que hacer con los primeros 2 a 4 centímetros de la hoja
- No hay que sacar la mano de la línea del hombro
- Evitar bajar o alzar la mano durante los ataques sencillos.
El corte circular
Este corte se hace con una acción circular, y se emplea el plano de la hoja para que cuando se hace el corte, se puede pasar por el blanco y volver al punto de inicio.
Los cortes circulares se suelen hacer al pecho, o al interior del brazo, o con el contrafilo al travesón, el brazo exterior o la careta.
La acción del corte no tiene que ser desmasiado ligera, pues no pasaría adecuadamente, ni demasiado pesada, lo que resultaría tosco
Para un buen corte circular
- El corte viene únicamente de la muñeca
- El corte al pecho debería empezar y terminar en la misma posición
- Evitar dar vueltas con el brazo, especialmente con el corte al travesón pasando.
- El corte debe hacerse con el último tercio de la hoja.
El corte seco
El corte seco es el método principal de hacer un corte con el sable, por lo que debe ser ejercitado frecuentemente para que sea rápido y ligero.
Desgraciadamente, en el fragor del combate, a veces nos acercamos demasiado o se nos sube la adrenalina, y la tendencia es de golpear demasiado fuerte.
Para ser un buen sablista, hay que practicar el corte una y otra vez para que esto no ocurra. Es una acción de impacto que se desata del blanco, y que no es un golpe pesado y "muerto". Muchos sablistas cometen el error de alejar la hoja después de un corte a cabeza en vez de permitir que la hoja rebote.
La mejor forma de ejecutar el corte es con la muñeca, a veces ayudando con los dedos. Se presenta la hoja al blanco del corte, es decir, se pone el filo en línea con el blanco, y extendiéndo el brazo y moviendo la muñeca se hace el corte.
Los blancos principales para los cortes son el flanco (el lado del cuerpo debajo del brazo armado), la careta, la cabeza, el pecho (del hombro a la axila del brazo armado) y el travesón (el área entre la axila izquierda y la cintura).
Estos mismos cortes se pueden ejecutar al blanco avanzado: es decir, el corte a cabeza a la parte alta del brazo; el corte al flanco fuera del brazo; el corte al pecho o travesón al interior del brazo.
También se puede cortar hacia arriba debajo del brazo o la muñeca.
Para un buen corte seco
- La mano se adelanta antes del corte
- El corte debe controlarse desde la muñeca para no pegar demasiado fuerte
- La presentación de la hoja, es decir, apuntar con el filo, se hace mientras el brazo se extiende
- El corte tiene que ser audible, pero, sin embargo, no demasiado fuerte.
- El corte se tiene que hacer con los primeros 2 a 4 centímetros de la hoja
- No hay que sacar la mano de la línea del hombro
- Evitar bajar o alzar la mano durante los ataques sencillos.
El corte circular
Este corte se hace con una acción circular, y se emplea el plano de la hoja para que cuando se hace el corte, se puede pasar por el blanco y volver al punto de inicio.
Los cortes circulares se suelen hacer al pecho, o al interior del brazo, o con el contrafilo al travesón, el brazo exterior o la careta.
La acción del corte no tiene que ser desmasiado ligera, pues no pasaría adecuadamente, ni demasiado pesada, lo que resultaría tosco
Para un buen corte circular
- El corte viene únicamente de la muñeca
- El corte al pecho debería empezar y terminar en la misma posición
- Evitar dar vueltas con el brazo, especialmente con el corte al travesón pasando.
- El corte debe hacerse con el último tercio de la hoja.
Siguiendo con el interesante método clásico de Von Moss
Nota mía: no entender nunca la parada con armas como algo estático, si a una parada no sigue una respuesta el otro seguirá atacando y muy probablemente acertará
La gente experimentada llega a las paradas con el movimiento de disposición de un ataque propio,por lo que su ejecución coincide con la respuesta ideal al ataque del otro
economía estupenda de movimientos
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El alumno, a estas alturas, se estará dando cuenta de que va aprendiendo un montón de cosas. Demasiadas, por cierto, pues sólo llegará a dominarlas más o menos tras un, dos, tres años...
De nuevo, el instructor hace repetir todo lo aprendido en las sesiones anteriores al alumno: ejercicios de desplazamientos, un breve repaso de los ataques, con algún ejercicio breve sobre los cortes.
Por ejemplo: El alumno llega. El profesor le dice que se entretenga un rato haciendo desplazamientos. El alumno va haciendo marchas, fondos, y se aburre como una almeja. Al cabo de un rato, el instructor le llama la atención. Le dice que coja sable, careta y guante. Le dice que se ponga en guardia. Le hace hacer unos breves ejercicios sobre los ataques. No se alarga mucho, y le explica que le va a enseñar a parar.
Ahora, es necesario decir, que no se le van a eseñar todas las paradas. Se le van a enseñar las justas.
Existen cinco paradas en sable divididas en dos triángulos defensivos. Ambos triángulos tienen como "lado común" la parada de Quinta. El primer triángulo defensivo es primera y segunda, y defiende contra los cortes ascendentes. El segundo, que es el que nos interesa, está compuesto por Tercera y Cuarta y defiende contra los cortes descendentes.
Ahora, ¿por qué sólo enseñamos, de momento, el segundo triángulo defensivo?
Ello se debe a que el pasar de la guardia defensiva-ofensiva (Tercera) a las paradas Primera y Segunda es mucho más torpe y difícil que pasar de defensiva-ofensiva a Tercera o Cuarta.
Además, lo que se dice, que unas defienden contra los ascendentes y otras los descendentes, es cierto, pero Tercera y Cuarta sirven perfectamente para las dos cosas.
Por lo que en la mente del alumno sólo existirán Tercera, Cuarta, y Quinta.
Para parar en Tercera, la mano está en la misma posición que en ofensiva-defensiva, pero con la punta más vertical, y el filo rotado de forma que pare la hoja enemiga (es necesario parar con el filo). Con esta parada, se para el corte a flanco.
Para parar en Cuarta, se lleva la mano al otro lado del cuerpo, para proteger la línea de dentro, con la hoja inclinada un poco hacia dentro. La mano tiene que estar al nivel de la cadera, con el guardamanos enfrente del puño y la mano en línea con el antebrazo. Con esta parada, se para el corte a travesón.
Se hace ejecutar unos ejercicios al alumno, despacito: parar Cuarta, parar Tercera, parar Quinta, parar Quinta, retroceder, luego Cuarta (por ejemplo).
Se explica al alumno que es mejor parar acompañando la parada con un romper, pues a veces la distancia es incómoda.
Se vuelve a hacer unas secuencias, y, de pronto, una vez que el alumno haya parado Tercera, en vez de quedarse quieto, le dice que ataque a cabeza.
El alumno, desde la parada, da un fondo a cabeza.
Se establece que, con una parada de Tercera, el alumno cortará a cabeza.
Se va haciendo el ejercicio: por ejemplo, el alumno va retrocediendo. Cuando el profesor ataca a flanco, el alumno para Tercera y hace fondo a cabeza. El ejercicio prosigue sin interrupción.
Se añaden variantes al ejercicio: el alumno para Cuarta, responde a travesón. El alumno para Quinta, y responde a flanco.
Se explica al alumno que eso se llama "parada-respuesta", y que, aunque se puede responder a cualquier blanco, existen unas respuestas lógicas, que son las más directas y naturales desde una cierta parada:
La respuesta lógica de Tercera es cabeza.
La respuesta lógica de Cuarta es travesón.
La respuesta lógica de Quinta es flanco.
Esto de las respuestas lógicas sirve, más que nada, para dar algo de iniciativa al alumno, y que no dude a la hora de responder tras una parada.
Se puede proseguir con el ejercicio: el alumno avanza. El profesor ataca Flanco, el alumno para Tercera, responde a cabeza, el profesor para quinta, responde a cabeza, el alumno para quinta y termina en flanco.
Se puede introducir variabilidad en el ejercicio para desconcertar al alumno, por ejemplo, decirle que responda a flanco desde una Tercera, o algo así, simplemente para impedir que lo de las respuestas lógicas lo convierta en autómata.
Nota mía: no entender nunca la parada con armas como algo estático, si a una parada no sigue una respuesta el otro seguirá atacando y muy probablemente acertará
La gente experimentada llega a las paradas con el movimiento de disposición de un ataque propio,por lo que su ejecución coincide con la respuesta ideal al ataque del otro
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El alumno, a estas alturas, se estará dando cuenta de que va aprendiendo un montón de cosas. Demasiadas, por cierto, pues sólo llegará a dominarlas más o menos tras un, dos, tres años...
De nuevo, el instructor hace repetir todo lo aprendido en las sesiones anteriores al alumno: ejercicios de desplazamientos, un breve repaso de los ataques, con algún ejercicio breve sobre los cortes.
Por ejemplo: El alumno llega. El profesor le dice que se entretenga un rato haciendo desplazamientos. El alumno va haciendo marchas, fondos, y se aburre como una almeja. Al cabo de un rato, el instructor le llama la atención. Le dice que coja sable, careta y guante. Le dice que se ponga en guardia. Le hace hacer unos breves ejercicios sobre los ataques. No se alarga mucho, y le explica que le va a enseñar a parar.
Ahora, es necesario decir, que no se le van a eseñar todas las paradas. Se le van a enseñar las justas.
Existen cinco paradas en sable divididas en dos triángulos defensivos. Ambos triángulos tienen como "lado común" la parada de Quinta. El primer triángulo defensivo es primera y segunda, y defiende contra los cortes ascendentes. El segundo, que es el que nos interesa, está compuesto por Tercera y Cuarta y defiende contra los cortes descendentes.
Ahora, ¿por qué sólo enseñamos, de momento, el segundo triángulo defensivo?
Ello se debe a que el pasar de la guardia defensiva-ofensiva (Tercera) a las paradas Primera y Segunda es mucho más torpe y difícil que pasar de defensiva-ofensiva a Tercera o Cuarta.
Además, lo que se dice, que unas defienden contra los ascendentes y otras los descendentes, es cierto, pero Tercera y Cuarta sirven perfectamente para las dos cosas.
Por lo que en la mente del alumno sólo existirán Tercera, Cuarta, y Quinta.
Para parar en Tercera, la mano está en la misma posición que en ofensiva-defensiva, pero con la punta más vertical, y el filo rotado de forma que pare la hoja enemiga (es necesario parar con el filo). Con esta parada, se para el corte a flanco.
Para parar en Cuarta, se lleva la mano al otro lado del cuerpo, para proteger la línea de dentro, con la hoja inclinada un poco hacia dentro. La mano tiene que estar al nivel de la cadera, con el guardamanos enfrente del puño y la mano en línea con el antebrazo. Con esta parada, se para el corte a travesón.
Se hace ejecutar unos ejercicios al alumno, despacito: parar Cuarta, parar Tercera, parar Quinta, parar Quinta, retroceder, luego Cuarta (por ejemplo).
Se explica al alumno que es mejor parar acompañando la parada con un romper, pues a veces la distancia es incómoda.
Se vuelve a hacer unas secuencias, y, de pronto, una vez que el alumno haya parado Tercera, en vez de quedarse quieto, le dice que ataque a cabeza.
El alumno, desde la parada, da un fondo a cabeza.
Se establece que, con una parada de Tercera, el alumno cortará a cabeza.
Se va haciendo el ejercicio: por ejemplo, el alumno va retrocediendo. Cuando el profesor ataca a flanco, el alumno para Tercera y hace fondo a cabeza. El ejercicio prosigue sin interrupción.
Se añaden variantes al ejercicio: el alumno para Cuarta, responde a travesón. El alumno para Quinta, y responde a flanco.
Se explica al alumno que eso se llama "parada-respuesta", y que, aunque se puede responder a cualquier blanco, existen unas respuestas lógicas, que son las más directas y naturales desde una cierta parada:
La respuesta lógica de Tercera es cabeza.
La respuesta lógica de Cuarta es travesón.
La respuesta lógica de Quinta es flanco.
Esto de las respuestas lógicas sirve, más que nada, para dar algo de iniciativa al alumno, y que no dude a la hora de responder tras una parada.
Se puede proseguir con el ejercicio: el alumno avanza. El profesor ataca Flanco, el alumno para Tercera, responde a cabeza, el profesor para quinta, responde a cabeza, el alumno para quinta y termina en flanco.
Se puede introducir variabilidad en el ejercicio para desconcertar al alumno, por ejemplo, decirle que responda a flanco desde una Tercera, o algo así, simplemente para impedir que lo de las respuestas lógicas lo convierta en autómata.
