Y sobre el grosor del abdomen, aún que poco o nada influya con su fuerza real o funcionalidad, no deja de ser una mayor cantidad de masa muscular para proteger a los organos vitales que se encuentran bajo él.
Obviamente, entre tener una tripa fofa o unos abdominales protuberantes es mejor esto último. Sin embargo, un artista marcial o deportista de contacto tiene que tener siempre la funcionalidad en mente como base indispensable para el desempeño de su disciplina. Y, en mi opinión, la ganancia en protección frente a impactos de unos abdominales como los de Mike Tyson a los de Ronnie Coleman es insignificante.
Piensa en lo siguiente: un 'powerlifter' tiene una fuerza descomunal, lo cual es un factor de suma importancia a la hora de decantar el combate de nuestro lado. Sin embargo, aunque los luchadores suelen hacer uso de los movimientos de Powerlifting en sus entrenamientos, ninguno tiene un cuerpo de 'powerlifter', ya que a pesar de poseer mayor potencia y posiblemente protección frente a impactos, es bastante menos funcional.
Es más, llevando las cosas al extremo, pensemos en gente como Fedor, con sus kilitos de más y sus michelines, capaz de aguantar cualquier clase de impacto y sin el menor rastro de definición. Si cogiéramos el baremo de "grosor = protección", habría que concluir que lo mejor sería un abdomen protuberante, grueso y cubierto por una capa de grasa considerable.