por algo la cocina mediterranea es la mejor y mas equilibrada del mundoPero que dis ó .... pra cociña a que nós herdamos dos nosos devanceiros, é tal, que non precisa de aditamentos ningúns, nin ensalsadas varias... simple e contundente.
El universo igual estructura que la WWW
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Re: El universo igual estructura que la WWW
Re: El universo igual estructura que la WWW
Desafortunadamente, Han Do anda un poco escaso de conocimientos astronauticos como para ir ilustrando a nadie.Javi M. escribió:Quizá Han do nos pueda ilustrar con su conocimiento.
Sin embargo, el presidente de Boeing Jim Albaugh si que sabe un rato largo del tema y recientemente pronuncio un discurso que Javier Casado ha traducido y comentado en su magnifico blog ( http://fjcasadop.blogspot.com/ ), que por cierto recomiendo a todo el que este interesado en estos temas.
(…) ¿Dónde están las innovaciones que nos permitirán dar el siguiente gran salto hacia delante? ¿Por qué no estamos invirtiendo en investigaciones y tecnologías de alto riesgo con grandes beneficios potenciales? ¿Dónde están los innovadores de nuestro tiempo? Me temo que no están trabajando en nuestra industria. Me temo que están trabajando en negocios donde se les recompensa por sus innovaciones y sus ideas… y no tan sólo por sus años de servicio.
Nos guste o no, la industria espacial actual es principalmente una mezcla de recién llegados con poco capital, fabricantes de satélites que van sobreviviendo como pueden, y compañías aeroespaciales tradicionales que tienen que confiar en el gobierno para liderar la inversión en investigación y tecnología.
La nuestra es una industria en la que las grandes compañías tienen cada vez más aversión al riesgo, escrutadas por unos accionistas y analistas de mercado que pueden ser unos jueces muy severos, y donde las visiones a largo plazo sucumben ante los beneficios a corto.
En el gobierno, los presupuestos crediticios y otras prioridades lógicamente condicionan a los legisladores para hacerlos reacios a financiar investigación y desarrollo de alto riesgo. Y, tristemente, para la industria el posible beneficio de invertir en tecnologías de alto riesgo sin aplicaciones y retornos claros nunca ha sido determinante. (…)
Por supuesto, existen emprendedores que están volviendo a los viejos días de aquellos hombres dispuestos a empeñar sus empresas en arriesgadas iniciativas: Burt Rutan, los promotores del X-Prize, o SpaceEx son algunos ejemplos. Excitantes e inspiradores, sí, pero difícilmente el tipo de proyectos que capturan la atención mundial como en su día lo hizo ir a la Luna.
Nuestra industria debe elegir entre ser simples incrementalistas, contentos con usar las mismas viejas tecnologías de siempre para subir a una órbita terrestre baja, o convertirse en innovadores, creando el siguiente gran salto adelante que marque los inicios de una verdadera era espacial.
Y debemos recordar que el camino para volver a la Luna no está pavimentado con iniciativas bien intencionadas pero posteriormente abandonadas, como el Nacional Aerospace Plane, el X-33, la Space Launch Initiative, o la Next-generation Launch Technology [JC: proyectos de investigación de gran alcance encaminados a dar respuesta al gran problema del coste del acceso al espacio, abandonados todos ellos a medio camino habitualmente por problemas presupuestarios]. El camino de vuelta a la Luna se pavimentará con compromiso, liderazgo e innovación; y con un gobierno dispuesto a dar un paso al frente y financiar la innovación espacial a niveles que no hemos visto en décadas. [enfatizado en el original]
(…) La industria aeroespacial puede definir el siglo XXI, si la transformamos para que inspire innovación. Esta transformación de nuestra industria será imposible sin una fuerte inversión en investigación y tecnología.
En el punto culmen del programa Apollo, el presupuesto de la NASA era el 4% del presupuesto federal. En la actualidad sólo es una fracción de esa cifra [JC: exactamente el 0,57% en 2008, como dije aquí]. En aquellos días, cuando los ingenieros trabajaban para traer a casa al maltrecho Apollo 13, Gene Kranz declaró: “El fallo no es una opción”. Con las realidades presupuestarias de hoy, aquellos niveles de financiación no son una opción.
Así que, ¿cómo alcanzaremos las revolucionarias innovaciones de alto riesgo del futuro? Debemos empezar identificando las tecnologías que nos permitirán –con compromiso y apertura hacia las nuevas ideas- dar los próximos grandes pasos.
En mi opinión, la propulsión es la gran clave. Debemos reducir el coste y la eficiencia de la propulsión espacial. Nuestra tecnología de propulsión no ha progresado mucho desde que Robert Goddard lanzaba cohetes en Nuevo México en los años 30. Desde el desarrollo de los SSME en los 70, sólo ha existido un gran motor cohete de propulsión líquida desarrollado en este país: el RS-68.
¿Dónde están las nuevas tecnologías? ¿Quién está invirtiendo en ellas? ¿Y a qué nivel? Para desarrollar la próxima generación de satélites, ¿qué vamos a hacer para mejorar varios órdenes de magnitud en eficiencia y reducciones de peso? Identificar estas y otras tecnologías y centrarnos en ellas dependerá de una duradera colaboración entre industria y gobierno. (…)

