Sin embargo, esta diferencia, ¿se debe puramente a algo estético o perteneciente a la "tradición" de uno u otro arte (como decía)? o, ¿ofrece el ancho de las caderas mayor estabilidad que los hombros, o viceversa? ¿Tiene, entonces, influencia en la potencia de las técnicas? Intuyo que la respuesta estará relacionada con el centro de gravedad, pero mis conocimientos sobre el tema son escasos.
Sí y no. Me explico...
La amplitud de la posición varía ligerísimamente la altura del centro de gravedad, pero no hasta hacer de ello algo relevante (siempre y cuando las diferencias no vayan más allá de los escasos centímetros que separan caderas y hombros. Sin embargo, la capacidad para desplazar el centro de gravedad longitudinalmente (y con el todo la masa de cuerpo acelerando, generando una poderosa inercia) sí se ve afectada en mayor medida.
No es que con un Zen-Kutsu-Dachi con anchura de hombros vayas a perder potencia en tus golpes, pero sí que esta será algo menor en comparación con el término medio ideal que es la anchura de las caderas. Del mismo modo, una postura más estrecha que la ideal comprometerá el equilibrio, restando potencia y precisión.
Cuando tengas alguna duda parecida a esta, te recomiendo que exageres la posición y los movimientos, llevando al extremo las dos posibles alternativas (muy ancho y muy estrecho, muy alto y muy bajo, etc...): por norma general y, salvo contadísimas excepciones, tu propio cuerpo y sentido común darán con el porqué de la mecánica corporal ideal.
Dicho de otro modo: ponte en Kiba-Dachi y retrasa una pierna de modo que al final quedes en una especie de Zen-Kutsu-Dachi muy abierto y amorfo. Observarás que la posición es sólida como una roca, inquebrantable y... rigurosamente estática. Te será imposible moverte con soltura (menos aún atacar). Ergo, tu propio cuerpo te indica que abrir demasiado va en detrimento de la movilidad.
Ahora haz lo mismo, pero desde Neko-Ashi-Dachi, retrasando una pierna y conformando un Zen-Kutsu-Dachi en precario equilibrio y que más bien parecería la pose de un surfero en plena cresta de una ola. Cierto es que la posición es algo más móvil que la anterior, pero el equilibrio es casi inexistente y tanto atacar como defender resultan tareas titánicas.
Por último, vuelve al super-ancho Zen-Kutsu-Dachi y ver cerrando poco a poco la amplitud hasta encontrarte cómodo desplazándote, cubriéndote y lanzando golpes. Comprobarás sin duda que, a partir de la anchura de hombros y sin sobrepasar la de las caderas es el rango de apertura idóneo.
Repite operación desde "la tabla de 'surf'" y llegarás a una conclusión parecida: en cuanto cierras un poco más que las caderas, todo va a peor.