Hec un par de años estando en Japón coincidimos con nuestros colegas de México y resulta que el instructor suyo, con el cual mantenemos una excelente relación hasta el punto de que ellos, incluso estando en México se consideran alumnos nuestros, pues había ido en algún viaje anterior a practicar con un maestro de espada, más concretamente de batto jutsu y de kodachi jutsu y le dijimos que nos haría mucha ilusión poder conocerlo y practicar con él.
Pues nada, que le llamamos y quedamos para el día siguiente.
Y de mañanita hacia allá que nos dirigimos montados en nuestras bicis.
Total que llegamos a su casa y resulta que el maestro, aparte de heredero de algunas escuelas familiares es monje y vive en una casa-templo.
Es decir, es una casa y pared con pared tiene un pequeño templo donde ejerce como monje. Una flipada vamos !
Bueno, pues nos presentan, saludos y reverencias de rigor, cordialidades etc,, un té, etc etc toda la parafernalia, nos enseña el templo, pequeñitpero muy guapo, atiborrado de imágenes, pergaminos, tambores, objetos diversos, etc etc. Los ojos así
Este maestro es un señor ya muy mayor y además está enfermo -del riñón creo-.
Bueno pues a todas estas que nos dice, bueno, iros cambiando que empezaremos el entreno en unos minutos. Hacía un frío del carajo.
Y dónde nos cambiamos? Y por cierto, dónde está el dojo?
Dojo? No hay dojo ! Se entrena aquí delante de la casa, en la puta calle !!!
No jodas !
Pues sí, se entrena en la puta calle, delante de su casa. Es una calle muy estrechita en las afueras por donde casi que no pasa ningún coche. Cuando pasa un coche de algún vecino, cada cuarto de hora por decir algo, se para, te retiras a un lado de la calle, le dejas pasar, te saluda y le saludas, saluda al maestro y sigue su camino y tú continúas tu entreno !
Cómo si fuese una película, yo alucinaba pepinos!
En total, que el entreno sabes cuando empieza pero no cuanda acaba. El primer día nos tuvo dos horas de reloj realizando un kata. El lo enseña y luego se va a sentar a su sillita tomándose un té resguardado en un cobertizo mientras tú te lo curras en la calle pelao de frío, dale que te pego. Al cabo de dos horas de realizar la misma técnica ya estábamos hasta los huevos y le dijimos que a ver si era posible cambiar y hacer algo más. ¡Claro hombre, no hay problema! aquí tenéis otra técnica. Y dos horas más ! ja ja ja
4 horas sin parar , en la calle y con una rasca del copón. ¿para qué quieres más técnicas si ni siquiera esta te sale bien?
Luego nos dio de comer, charlamos como buenamente pudimos, nos enseñó unas fotos de cuando era joven -un monstruo, cortando 4 tatamis en do giri
Y así estuvimos 3 o 4 días. Una experiencia inolvidable.
Aunque estaba muy cascado, recuerdo especialmente un momento en que nos demostró una técnica de desenvaine rápido de kodachi. Frente a frente a un paso de distancia de mi colega. Kodachi envainado. Os juro por lo más sagrado que desenvainó, tocó con la punta el pecho de mi colega con la punta del kodachi y volvió a envainar en un flash. Sólo ví un destello plateado durante un segundo y ya estaba envainado otra vez. El viejo se partía el pecho
Pues este señor sólo tiene 4 o 5 alumnos. Su hijo es el shihan de la saga familiar, un chavalote joven, que aunque tiene buena técnica de manejo de la katana por lo que pude apreciar , ya no es lo mismo. No transmite las mismas sensaciones que el padre. Para nada. Otra microescuela familiar que a buen seguro se perderá
Y luego había que ver la "casa" por dentro. Un desastre, un batiburrillo de las mil y una diversas cosas apiladas sin ton ni son. Desde cajas con verduras hasta zapatos, ropa, electrodomésticos, etc, todo en completo caos. Eso sí, el peazo de tele plana de 42 pulgadas en primer plano
Pues nada, lo dicho, a ver si este año hago un hueco en mi agenda del viaje a japón y volvemos a visitarlo. Espero que esté bien de salud.
Saludos,
Kôryu






