Hace dos meses, mi hermano fue a una cena de empresa, y después del típico atracón, sus compañeros y él realizaron una salida por los locales de marcha de la ciudad. Pararon en uno de corte latino (camarero cubano, karaoke y paredes con motivos de Sudamérica). Después de un rato de canturrear, beber a destajo y sacar fotografías de la juerga, apareció por allí un personajillo con un traje curioso (típico de algún país de Latinoamérica), con el cual se fotografiaron un amigo suyo y él. Mi hermano, por cierto, en una clara pose de camaradería con el sujeto; lo está abrazando, textualmente. Hay que reconocer que estaba algo contento. El tipo, por otra parte, parecía tener bastante amistad con el propietario del pub.
Las fotografías se subieron al Facebook de la novia de su amigo. Pero he aquí que, hace poco, vieron en la prensa que el local había sido objeto de una investigación policial, por cuanto el propietario estaba relacionado con el narcotráfico. Me lo comentó hoy, en una comida familiar, y me preguntó si debía advertir a la novia y a su amigo de la conveniencia de retirar la fotografías de la cena de su colección de Facebook, pues ha oído de boca de amigos suyos que Facebook es una herrmienta que utilizan muchas empresas para conocer detalles de sus trabajadores. Le he dicho que no, pues aunque hubiera salido en una fotografía con un tipo -que a lo mejor no tenía nada que ver con los negocios sucios de su amigo-, no le traerían problemas.
¿Os imagináis que aquellas personas que suben las fotografías a Facebook que han sacado con individuos famosos que después son investigados por delitos (Julián Muñoz) tuvieran que vivir con el temor a ser despedidos o no ser contratados por una empresa? Creo que Facebook está dando lugar a leyendas urbanas que, en mayor o menor medida, obtienen crédito de personas de buena voluntad...
Saludos,
Loup



