Siempre he sido una persona muy familiar que disfrutaba de estas fechas como el que más, me encantaban esas reuniones familiares de más de 25 personas reunidas en torno a una mesa, que cantaban villancicos emocionados al son de la pandereta, una zambomba y una botella de anis rascada con un cucharilla pero ultimamente no se si es que los grandes almacenes han raptado nuestras fiestas tradicionales y nos han dejado en su lugar un triste y raro sucedáneo.
Son muchas las consideraciones que podríamos hacer sobre el trágico cambio que se ha dado a esta fiesta pero quisiera comentaros algo que me ha sucedido hoy y que directamente ha hecho que me cortocircuite todo el sistema neurológico.
Como espero que sepais muchos, es tradición en España que el 25 de diciembre por la mañana sus niños y muchachillos jóvenes recorran las casas pidiendo el aguinaldo a cambio de una tierna serenata de villancicos populares. Pues bien, la última visita de estos niños tocando mi puerta que recuerdo, fue con motivo de la celebración de Hallowen, perfectamente ataviados con disfraces al más puro estilo americano. Resulta que los niños españoles parece como si hubiesen desaparecido del mapa hoy, a pesar de que una estaba dispuesta a contribuir a la causa de esta tradición nacional con dulces navideños y algunos euros. ¿Donde estaban los niños? pues bien, parece ser que es que estaban muy ocupados jugando con el último modelo de play station que trajo Papá Noel o algo similar, es decir, que a pesar del maravilloso día soleado que acompañaba hoy nuestra Navidad, estos pequeñuelos han decidido dejan las calles más desiertas que una gala de los Pekenikes.
Con aire de resignación ante la evidencia de que ciertas tradiciones se están perdiendo dejando paso o siendo usurpadas por otras venidas de fuera, me disponía a comer con mi familia cuando hete aqui que ha sonado la puerta y al preguntar por el telefonillo han dicho aquello de "Venimos a pedir el aguinaldo". Si alguien esta pensando que mis deseos al fin han sido contestados, que deje de pensar, porque la cara de asombro que se me ha quedado al abrir la puerta , ha debido ser lo más similar a la cara el cangrejo Sebastian de la Sirenita cuando este tenía que recoger su mandíbula directamente del suelo
Ni que decir tiene que le he dado su aguinaldo a los pequeños, pero.... de verdad que todavía estoy contando, porque me salen decimales de la cabeza. Entiendo que algunos de estos niños que viven en España y algunos incluso son nacidos aqui, deben de tener en sus cabecitas un coctel de ideas que ni con la túrmix, pero la incongruencia de ver a unas niñas cubiertas con el velo islámico cantando villancicos que anuncian el nacimiento de Cristo, me ha dejado sin palabras.
En fin, veo que a este paso seran estos niños los únicos que quieran escuchar aquello de los Reyes Magos venidos de oriente y comer ese turrón que ya sus antepasados árabes crearon como alimento de tropas por su excelente conservación.
