Defensa callejera
¿Funciona mi arte marcial en situación de peligro real?
Primera parte
Artículo publicado en la revista mexicana DND, julio de 2010
Por Guillermo García Salmorán
Vamos a tratar un tema muy complejo para muchas personas dentro de las artes marciales: la defensa o pelea callejera. Es nuestra obligación dejar en claro que todas las artes marciales son buenas, importantes, respetables e interesantes y que no depende tanto del estilo que uno practique, sino más bien de la persona y su mentalidad. Hay artes para deporte, espectáculo, salud y seguridad personal. Cada sistema, arte, estilo, método, técnica o como quiera llamarle cumple con su finalidad y no existe arte marcial ni maestro supremo (al menos para mí), lo que sí es necesario decir es que hay estilos o sistemas desarrollados para la auténtica defensa personal en la calle que cuentan con mejores metodologías para la seguridad e integridad de quienes lo practican. De hecho, algunos estilos tradicionales que por muchos años han sido considerados como efectivos para la pelea real, también han sufrido modificaciones para adaptarlos a las situaciones del mundo actual. Hace 3 mil o 4 mil años no se peleaba o pensaba igual que ahora, ¿verdad?
La sociedad
Nuestro entorno ha cambiado mucho y ante las exigencias de la vida moderna debido al desempleo, trabajos mal pagados, crisis económica, falta de moral, la desconfianza que le tenemos a nuestras propias dependencias que según se encargan de nuestra seguridad y orden, además del abuso desmesurado de algunos de nuestros gobernantes, hemos tenido que adoptar nuevas formas de protección. El desempleo genera que mucha gente desesperada se dedique a la delincuencia organizada, claro que eso es un pretexto para la mayoría de esas personas. Sin embargo, tampoco podemos tapar el pozo con un dedo y tolerar que las autoridades se hagan de la vista gorda. La falta de oportunidades provoca frustración y ante la incapacidad de obtener una mejor vida, algunos toman el camino fácil y se dedican a asaltar a los transeúntes y delinquir en la calle. Antes los delincuentes esperaban la noche para cometer sus delitos, hoy se dan a cualquier hora del día y no importa el lugar. Ya no hay respeto por nadie y nada, por desgracia.
Como consecuencia de estos acontecimientos muchas personas, de todas las edades, han buscado en las artes marciales el entrenamiento que les proporcione la seguridad que necesitan para protegerse, huir o prevenir cualquier ataque y hasta para saber cómo se debe caminar en la calle y no ser presa fácil de los malhechores. Desafortunadamente, algunos hombres y mujeres se han llevado una gran decepción al descubrir que el arte marcial que escogieron no era lo que buscaban. Hay gente que ha tenido malas experiencias con delincuentes y no tiene el tiempo ni la paciencia para aprender un estilo tradicional durante cinco o seis años, ellos están interesados en su seguridad personal y lo que quieren es conocer un sistema que sea simple y rápido para aplicarlo si se presentara una situación de peligro en las calles. Por esta razón, en la actualidad, los llamados sistemas militares o de defensa callejera están teniendo mucho éxito entre la comunidad, no sólo arte marcialista sino de todos los ámbitos sociales.
Visión real
Como ya dijimos anteriormente, todas las artes marciales merecen nuestro respeto. Sin embargo, en esta ocasión dejaremos de lado las apariencias y nos enfocaremos en un asunto que en nuestros días es de suma importancia: la defensa en las calles. Practicar disciplinas marciales por salud o deporte es válido, pero si se busca entrenamiento para la autodefensa nuestro enfoque debe estar dirigido y basado en la realidad de la confrontación. Las peleas callejeras no tienen nada de deportivismo ni respeto, contrario a lo que sucede en una academia o torneo de artes marciales, donde hay reglas, protecciones y un maestro o juez que cuida que los combatientes no se lastimen. Esto jamás sucede en la calle, porque simplemente ahí no se da el espíritu que muchas artes marciales muestran con el resto de las personas: respeto por la integridad.
Muchas veces hemos visto que un practicante de artes marciales es muy bueno en su escuela, ejecutando las técnicas a la perfección, asiste a torneos y gana trofeos, tiene uno de los grados más altos e impresiona a todos sus compañeros con su gran habilidad. Cuando realiza combate se luce con sus bonitas patadas, puñetazos y movimientos rápidos que su contrincante no sabe cómo parar. En ocasiones, al practicar técnicas de “defensa” siempre presume de su jerarquía y nadie logra tocarlo, ¿por qué será? No obstante, este mismo practicante al enfrentar una pelea en la calle sale derrotado y humillado por un simple vándalo, ¿qué sucedió aquí?, ¿por qué el alumno que parecía experto en tirar patadas y bloquear golpes en la academia resultó apaleado por alguien que ni siquiera sabía nada de artes marciales? La respuesta es sencilla: no es lo mismo pelear de forma deportiva o con alguien que muestra un respeto aparente que combatir contra una persona que le vale quién esté enfrente y que sólo quiere lastimar a su víctima.
En algunas escuelas de artes marciales, la defensa personal se suele practicar ¯si es que se hace¯ de una manera poco práctica y real. Al entrenar con un compañero ya se sabe de dónde vendrá el golpe, el cual va dirigido lentamente hacia el oponente lo que permite que el “defensor” ejecute sus técnicas sin ningún problema. Las técnicas están preestablecidas y ni siquiera existe el contacto real para no lastimar al practicante, siempre hay un respeto entre los compañeros de entrenamiento. Se bloquea y golpea de una forma que parece real, pero recordemos que la mayoría de las confrontaciones en la calle no tienen ningún parecido con las que se dan en las competencias o en ciertos entrenamientos marciales tradicionalistas. Además de que en la mayoría de las escuelas marciales se practica la defensa contra el golpe recto, sin embargo, éste no se da mucho en los combates en las calles. Los verdaderos peladores callejeros no suelen emplear este golpe, más bien es un ataque muy utilizado por los estilistas marciales y los gamberros no recurren a él porque no se les hace cómodo. Sus golpes son más circulares o los llamados volados por tener un ángulo más amplio de impacto y suelen darlos de forma discriminada y sin parar; quizá para alivio de muchos artemarcialistas es que los callejeros no tienden a patear mucho, a menos que hayan practicado algún arte marcial, pero ¡ojo con todo lo demás! Sea cual sea el arte marcial que se entrene si no se le da importancia a su aspecto combativo, pierde su sentido marcial.
La última opción
Recuerda que siempre y ante todo lo mejor es prevenir. Practicar artes marciales no te vuelve invencible. Por ejemplo, si te ejercitas en un parque y una persona con actitud extraña está cerca de ti, lo preferible es que te alejes de ese lugar. Si vas caminando con tu pareja o algún pariente y en la esquina se encuentran unos tipos bebiendo y haciendo desmanes, es mejor darse la vuelta e irse por otro camino; presta atención a cualquier persona que parezca estar siguiéndote o se te acerque de manera rara, voltea y ve quién es y retírate de inmediato de ahí. Regularmente, los atacantes esperan el factor sorpresa para tener éxito en su cometida ¡Siempre hay que estar alerta! Por lo general, las agresores buscan como víctimas a personas en apariencia más débiles físicamente, sean del sexo masculino o femenino. Esto lo hacen porque de esa manera se facilitará su trabajo y difícilmente encontrarán resistencia de parte de las personas que escogieron para agredirlas. Pero, ¿qué hacer cuando falla la prevención?, ¿debes defenderte de un maleante que desea causarte daño? La respuesta de muchos seguramente sería sí, ya que nadie tiene el derecho a lastimarte en lo absoluto.
Ahora bien, cuando un delincuente está decidido a atacarte, sólo tiene en mente la palabra “destrucción” y a él no le importa si eres cinta negra o campeón del mundo de artes marciales. El factor psicológico entra en juego aquí y es muy importante: si el miedo te paraliza y no sabes cómo enfrentar este tipo de situaciones, lo mejor será que huyas lo antes posible. Tu actitud mental es primordial, porque con base en eso dependerá la manera en que actúes. Si no confías en ti mismo o tienes miedo, no hay forma en que puedas pelear o defenderte con todo tu potencial, no importa qué tan brillantes sean tus técnicas marciales. Debes desarrollar una correcta actitud mental, la impresión psicológica que dejes en tu agresor es fundamental, más que las mil técnicas que hayas practicado en tu escuela.
Frenar el ataque
Si no te queda otra opción más que defenderte, hazlo sin miramientos y con decisión. Lucha como una bestia hasta final y no te dejes vencer por el agotamiento o por algún golpe que hayas recibido. Cualquier método de defensa no te exime de ser tocado o hasta lastimado, pero si esto sucede utilízalo como un detonador para atacar a tu oponente y esto reducirá su ego porque es muy probable que no espere esta reacción y comprenderá que no eres presa fácil. Un golpe bien dado a la garganta romperá su ímpetu de ataque y su fuerza y velocidad se mermarán en más de un 50 %. Un duro impacto a la cabeza del maleante interrumpirá el mensaje de destrucción en su cerebro por algunos segundos y debes aprovechar este instante para seguir atacando con una ráfaga de golpes, y después correr. El acondicionamiento físico también es muy importante en la práctica de las artes marciales, puesto que si te cansas terminarías mal parado en una pelea callejera.
No debes pasar por alto que una cosa es defenderte y otra ensañarte o matar al agresor. De acuerdo con la ley, hay un límite de defensa que debe utilizarse para evitar un atraco o agresión. En el próximo artículo descubriremos qué dicen las leyes mexicanas respecto al controvertido tema de la legítima defensa personal, algo que todos los practicantes serios de artes marciales deberían saber. Continuará
Defensa callejera
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Re: Defensa callejera
hola, a mi el articulo me parece bastante sincero, explica con claridad lo que sucede si un entrenamiento para la defensa personal no va acompañado del desarrollo de la actitud frente a situaciones dificiles.
No es lo mismo un enfrentamiento en un gimnasio o competición, que defenderse de un agresor que te ha elegido como su presa, o verte envuelto en una trifulca donde no conoces nadie y hay palos a saco.
Actitud, difícil de entrenar, la base que enciende todo mecanismo.
Mi opinión
No es lo mismo un enfrentamiento en un gimnasio o competición, que defenderse de un agresor que te ha elegido como su presa, o verte envuelto en una trifulca donde no conoces nadie y hay palos a saco.
Actitud, difícil de entrenar, la base que enciende todo mecanismo.
Mi opinión
- Goldstein HC
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Re: Defensa callejera
Cuántos hilos hay sobre lo mismo?
- cyberclon
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Re: Defensa callejera
Me parece que la intencion del forero es que en este hilo se trate el tema del hilo, y dejemos las pedradas para el otro.Goldstein HC escribió:Cuántos hilos hay sobre lo mismo?
- Goldstein HC
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Re: Defensa callejera
Bueno pero en el otro ya está todo dicho, y hay un tercero con la segunda parte, yo creo que este no aporta na.
Re: Defensa callejera
Tema repetido.


