El libro, una novela, se llama Las Nubes de Tosa, y es una novela histórica que se desarrolla en el periodo Bakumatsu, y que relata, como no se ha hecho antes en español, el surgimiento de los primeros movimientos a favor del emperador y en contra de los extranjeros que terminaron llevando el Japón a la restauración Meiji y su incorporación a la sociedad de naciones.
Esta mañana he terminado de leer la novela, y no puedo sino recomendarla a todos aquellos que sientan interés por la historia japonesa y por el budo. Como no quiero que nadie piense que defiendo esta obra por ser paisano de su autor, seré más parco en alabanzas de lo que la obra requiere, pero toleradme al menos que proclame el buen rato que he pasado leyéndola.
En lo que a las artes marciales se refiere, yo diría que el verdadero protagonista de la obra es un cambio de mentalidad que se produjo en el budo y en la sociedad japonesa en general en esos años: la transformación del satsujin to en katsujinken. La espada de muerte en espada de vida.Simplificando -quizá demasiado- es el paso del jutsu al do.
He pasado el resto del día pensando sobre hasta que punto el origen de algunas de las escuelas que practicamos determina su filosofía y el talante de las técnicas que incorporan. A la que yo pertenezco, desarrollada en la región de Iga y salvada de la desaparición (a que la política militar del clan Oda parecía haberla destinado) tras el incidente de Honnoji y posterior filiación con el general Matsudaira Motonobu y sus sucesores, es una escuela en que probablemente no hallaría sitio el pensamiento de los herederos de Tosa. Supongo que podríamos decir que históricamente somos escuelas "enemigas". Sin embargo, como pude comentar con el autor de la novela, de la misma forma que en el parque de Ueno se honra igualmente a los Hatamoto y a Takamori Saigo, pues todos ellos dieron su vida por Japón, de la misma forma los hombres de corazón recto del budo hemos de estar los unos cerca de los otros. Como dijo Calderón de la Barca, la milicia no es sino una religión de hombres honrados.
No ha sido hasta esta avanzada hora de la noche cuando una última reflexión me ha llevado a abrir este hilo. De repente, he pensado cuánto deberíamos aprender los españoles, que no somos a priori menos honorables, valientes o esforzados que los japoneses, de esa capacidad para superar las divisiones del pasado, abandonar ancestrales enemistades y trabajar juntos por nuestro país.
Un domingo intenso, como vereis. Un abrazo a todos y comprad el libro, que os va a gustar.
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