Viaje al infierno.

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Destroy
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Viaje al infierno.

Mensaje por Destroy »

Eran las 3 de la tarde y acababa de comer, tenia 2g de stropharia cubensis preparados para ser ingeridos. Mi plan era comérmelos y coger la moto para irme al monte y hay disfrutar el viaje.

Salí de casa baje al garaje y me subí en la moto, tenia el estomago pesado después de comer la comida y la recomida, las setas. Ya estaba saliendo del garaje y me disponía a ir al monte, a la estepa. Estuve un rato recorriendo senderos, subiendo, bajando, aprovechando la potencia de una KTM, estuvo bien pero en este momento aquí en medio de la nada esperando a que me subiesen las setas sin apenas notar efectos y ya habían pasado dos horas en las que se supone que ya tendría que estar subiéndome por los árboles. Decidí irme a casa.

Ya de regreso pare la moto en el punto de partida y me subí a casa donde me esperaba mi acogedor cuarto, una siesta no estaría mal. Me subí al cuarto y me tire en la cama donde empezaba a notar los efectos de la psilocibina. ¿Por qué no espere más en el campo? Con lo bien que se estaba, ahora podría estar disfrutando de la naturaleza, fundirme con ella en un tu a tu pero bueno si ya estoy aquí habrá que disfrutarlo. Empiezo a ver ondas en todas las texturas, se me escapa alguna sonrisilla viendo las formas en la colcha de la cama, los dibujos se transforman, que curios, cogen formas de lo más variopintas, ya me empiezo a sumergir en el viaje y que por momentos había pensado que no me iba a poner pedo.

Al rato entró mi madre en el cuarto no la podía mirar a la cara, seguro que flipaba conmigo, con los ojos, con las pupilas con mis gestos que a ella le parecerían de loco en vez de lo real como lo era el estado en que me encontraba al lado de ella, me estaba hablando y no entendía la mitad de lo que me decía. Que difícil es la comunicación con estas sustancias en el organismo. Me habló de que tenía que llamar al jefe de mi hermana que quería hacerme un contrato, la verdad que por parte tenia razón ya llevaba unos meses sin trabajar ni estudiar. Por fin se fue, a saber que se ha pensado de mis reacciones pero bueno ya tendré tiempo para pensar en eso otro día ahora disfrutare el recorrido que aun le queda a los psilócibes.

Me pase una hora pensando en si llamar o no llamar al jefe de mi hermana pero el destino es el destino y esa llamada la tengo que hacer aunque puede que la cague, en este estado no puedo hablar con nadie y menos por teléfono, pero tengo que hacerlo si quiero trabajar así que no me queda otra opción tripas para adentro y al teléfono. No me costo mucho entablar conversación lo difícil habría sido si hubiese sido en persona pero el problemas es en el lió en el que me había metido, tengo que ir a la empresa a firmar el contrato. ¡Y tiene que ser ya! Lo bueno es que no tengo que firmarlo con el jefe sino con la secretaría que por lo menos me salvo de lo jodido, pero en este estado que no puedo centrar la mirada en un punto fijo, no me veo las pupilas y se me mueve todo como si de un barco se tratase.

Me arriesgue, veía todo muy negro y tenia que seguir el único camino con luz, hacer todas las obligaciones y por fin disfrutar el viaje. Baje al garaje de nuevo, en el ascensor flipe con mi cara, no era la de un humano, era la de un duende en medio de un mundo de humanos, la rama perdida de una generación destruida por una sociedad que no se sacia ni se precia a si misma.

Ahí estaba la moto, iluminada, con su forma esbelta y potente que daba pie a un sinfín de aventuras, pero pilotarla en este estado era un tanto arriesgado siendo que el mero hecho de salir por la puerta del garaje, andando, me había costado una eternidad.

Me subí viaje al infierno, encendí la moto y acelere, parecía que estaba volando pero por otra parte notaba todas las vibraciones que producía el motor, los baches, las alcantarillas. ¡Todo! Empecé a acelerar y parecía que iba a doscientos pero en el cuentakilómetros solo marcaba 30km/h. Veía las estelas de todo lo que pasaba por mi lado, no veía nada con claridad, todo eran figuras móviles irreconocibles pero si reconocía una cosa, las luces rojas del infierno. Por lo menos sabía cuando había que parar y menos mal que reconocía las luces rojas aunque todo iba muy rápido y me costaba centrarme era como en una carrera a 200 por hora sin control ni descontrol, la moto iba sola, yo solo aceleraba de repente estaba aturdido, no sabía donde estaba ni hacia donde tenia que ir, había muchos coches y era una avenida muy grande, pasaban muchos coche deprisa a mi lado, pase miedo, frené. Estaba en medio de una avenida del centro de la ciudad, tarde unos segundos en centrarme parado en medió de la calle, coches pasando a los lados a toda velocidad. Reaccione, aceleré y me puse rumbo a mi destino donde llegue sin mas apuros que un viaje desenfrenado.

Baje de la moto y entre en el recinto donde una señorita me atendió, al momento se percato de en que estado me encontraba y fue un tanto graciosa la situación, para ella por que para mi fue un caos en el que no sabia que decir ni que hacer, simplemente me plante en medio de la oficina mirándolo todo, intentando reconocer el lugar, que por cierto, no lo conseguía. Por fin hable con ella y arreglamos los papeleos eché una firma y todo solucionado, ya había cumplido los deberes y ahora solo me quedaba disfrutar del viaje o de lo poco que quedaba de el aunque se alargo bastante por la razón de que comí los hongos con el estómago lleno y tardaron en digerirse. Ahora entendía todo, ya se por que no me subieron, ya se por que duraba tanto, aquí en medio de la oficina después de haberme despedido de la señorita empezaba a recibir andanadas de información que tardaba en asimilar pero que me aclaraban muchas cosas. Estuve varios segundos en un estado de shock y ya me dispuse a salir y dirigirme a casa.

El retorno fue un tanto menos aterrador el que la ida, sin mas percances que casi atropello a un humano de esos que habitan esta sociedad y por fin me encontraba en el garaje aparcando la moto y habiendo cumplido con el deber, como un súper héroe, así me sentía.

Me tire en la cama después de haber cenado con los efectos de los hongos todavía presentes y para un buen final de viaje un peliculita y a dormir, esta noche vi Km. 666.
Invitado

Mensaje por Invitado »

k interesante... ¬.¬
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