Una grata noticia para los aficionados al cine del Sol Naciente. El adusto actor marcial nipón Sonny Chiba (Kill Bill Volume 1, 2003) protagonizó un biopic del fundador del Shorinji Kempo, So Doshin, en una cuidada producción de la poderosa compañía cinematográfica Toei Co., que depositó la responsabilidad de dirección en Norifumi Suzuki (Sukeban, 1973) para elaborar una película del calibre de The Killing Machine (1975).

La historia nos acerca, con numerosas licencias argumentales, al lado menos explorado de la vida de So Doshin, es decir, su paso por el ejército japonés durante la contienda de la II Guerra Mundial, donde es testigo de injusticias por doquier, cometidas por los militares de ambos bandos.


Tras salvar a una joven (Yukata Nakayima) de ser forzada por sus compatriotas, regresa licenciado a Osaka, hastiado del conflicto bélico. Allí sus problemas no hacen sino comenzar, pues termina en la cárcel a raíz de una reyerta con dos militares estadounidenses de una base de vehículos aerotransportados. En prisión consigue trabar amistad con el comisario, quien admira el dominio de So Doshin de las AA.MM. A instancias del policía abre un pequeño dojo que sirve para forjar el espíritu de los jóvenes japoneses. Pero la mafia local yakuza no ve con buenos ojos la labor del maestro de Shorinji Kempo. El enfrentamiento se hace, pues, inevitable.
Las peleas, dotadas de gran realismo, coreografiadas por Sonny Chiba, quien se aseguró que casi todas las técnicas de lucha fuesen fieles al arte marcial creado por So Doshin.
Un saludo,
Loup






