Me confieso admirador del actor marcial Dolph Lundgren (En busca de la tumba de Cristo, L'inchiesta, 2006), pues cuando le han ofrecido papeles -casi siempre de villano-, donde puede lucir sus cualidades físicas -no en vano es cinturón negro 3º dan de Kyokushinkai Kárate-Do- sus interpretaciones superan la media de sus homólogos en en el cine estadounidense. Basta recordar películas como Rocky IV (1985), Little Tokyo, Ataque Frontal (Showdown in Little Tokyo, 1991), Soldado Universal (Universal Soldier, 1992) o Johnny Mnemonic (1995).

Sus dotes para el Arte Dramático son limitadísimas, no cabe duda a ningún sector de la crítica especializada, que tampoco ha tenido ambages para reconocer que el sueco puede dar mucho de sí cuando un director sabe encauzar su talento, como en Johnny Mnemonic.

Confío en que The Expendables (2009) se recupere el caché de un actor con unos conocimientos de AA.MM. y Deportes de Contacto (ganó varios campeonatos de Europa en 1980 y 1981) para deleite de sus seguidores...
Saludos,
Loup










