El campeón welter Timothy Bradley tendrá que demostrar ante Ruslan Provodnikov que su victoria ante Manny Pacquiao no fue accidente.
Bradley tiene mucho que perder.
Por Julio González
LOS ÁNGELES -- Nueve meses y una semana después de la noche en que su nombre le dio la vuelta al mundo, Timothy Bradley reaparecerá este sábado por la noche en el ring, afrontando una buena dosis de dudas y escepticismo.
El 9 de junio pasado, el boxeador de Palm Springs, California le dio una buena batalla al entonces invencible Manny Pacquiao. Luego de 12 rounds, los jueces le dieron una victoria por decisión tan cuestionada que la Organización Mundial de Boxeo (OMB) formó un comité para revisar la pelea round por round. El organismo indicó que los jueces se equivocaron en el fallo y que el filipino debió de haber recibido la decisión a su favor, a pesar de lo cual Bradley mantendría el título.
Con su nombre estando irremediablemente asociado a uno de los peores escándalos recientes de jueceo en el castigado deporte del boxeo, Bradley por fin hará la primera defensa de su cetro este sábado, con mucho por demostrar. Su oponente es el desconocido peleador ruso Ruslan Provodnikov.
"Hubiera sido mejor para mí si hubiera perdido", dijo Bradley el miércoles pasado durante su último encuentro con los reporteros. Concretamente, el hombre de 29 años se refería a la manera en que sus opciones de aparecer en grandes funciones se redujeron luego de aquel combate con Pacquiao.
En vez de subir al cuadrilátero en una revancha contra el 'Pacman' o contra gente grande como Juan Manuel Márquez, Bradley tuvo uno de los periodos de inactividad más prolongados de su carrera. Además, es típico que cuando su nombre es mencionado en alguna plática de boxeo es para ser referido en un "robo". Y no obstante su marca invicta de 29-0, no se le considera una gran estrella del boxeo.
Cuando se le preguntó a Todd DuBoef, presidente de la promotora Top Rank, por qué ha sido tan complicado colocar a Bradley en un pleito grande, dijo que no todas las peleas deben de ser necesariamente "un Super Bowl" y que algunos posibles oponentes le han dado la vuelta a Bradley porque le ha ganado a todos sus rivales.
Bradley dijo que la negativa de algunos peleadores para enfrentarlo y las diferencias entre Top Rank y Golden Boy Promotions le dejaron con muy escasas opciones esta vez.
La pelea contra Provodnikov (22-1, 15 KOs) en el Home Depot Center de Carson, la cual será transmitida por HBO desde las 7:15 pm en Estados Unidos (hora del Este, diferida a las 10:15 pm hora del Pacífico), parece una en la que el campeón welter tiene mucho qué perder y poco por ganar. Pero él y su equipo tratarán de sacarle el mayor provecho a la ocasión.
En su campamento, Bradley ha trabajado en volverse un golpeador más contundente, y definitivamente buscará un nocaut el sábado (sólo tiene 12 en su carrera), sabiendo que una victoria convincente le podría ayudar a amarrar un combate de mayor envergadura. Su entrenador, Joel Díaz, prometió que el sábado se verá un nuevo Timothy Bradley.
Márquez estará presente en Carson para ver la pelea junto al promotor Bob Arum como parte de su proceso por definir a su siguiente rival, que muchos creen será Pacquiao.
Bradley y Provodnikov dieron un peso idéntico el viernes, 146.6 libras, por debajo del límite de la división (147). Bradley es súper favorito en Las Vegas, con momios que indicaban arriba de -800 (sólo 10 dólares de ganancia por cada 80 apostados).
En el combate coestelar de la función, el mexicoamericano Jessie Vargas, de Los Ángeles, se medirá al nigeriano Wale Omotoso en peso welter, en un duelo de invictos.
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