La gente pone poco interés en la defensa personal. Cuando se acercan a las prácticas de defensa “vienen con una película en la cabeza”, siempre trato de imponer y explicar de qué se trata la defensa personal.
Para ser un buen practicante y experto en defensa personal es importante tener una base de algún arte marcial. Como profesor de Judo, siempre trato de cambiar su forma de pensar ya que solo comienzan con una bronca del momento por algo que le ocurrió a la persona o algún familiar, cuando es así, terminan practicando Judo desde su inicio o terminan dejando porque saben que es imposible conseguir lo que ellos pretenden.
En Sudamérica donde las artes marciales se han impuesto definitivamente, poco se ha hecho para imponer la especialidad de la defensa personal. Este error en el que se incurre por hacer más competitiva y deportiva la disciplina que se practica, le resta tiempo para implementar una rutina de defensa personal tan necesaria para los tiempos que vivimos. Un buen programa de entrenamiento debe contener necesariamente técnicas de defensa contra armas de distintos tipos: armas blancas, de fuego, palos y otros elementos. Además debe enseñarse sin pérdida de tiempo aquellos puntos vitales que hacen más efectivos los golpes. Seleccionar las técnicas de cualquier disciplina marcial, para poder aplicarlas en la defensa personal. Estas técnicas se deben entrenar con intensidad y frecuencia hasta el dominio absoluto. Cada técnica debe adecuarse a nuestra naturaleza, la práctica debe ser programada y quedar en forma refleja y automática en nuestros sentidos. Este aprendizaje tiene que ser simple y memorizado.
El aprendizaje debe ser como cuando aprendemos a andar en bicicleta - este no se olvida nunca. Todo programa vitaliza su efectividad cuando se entrena intensamente, las técnicas necesarias. No debemos confundirnos con técnicas que solo sirven para una exhibición o para aquellos que poseen mucha fuerza. Los programas deben contemplar técnicas que se adapten a todo tipo de persona, edad y sexo. Las técnicas se deben adecuar al alumno y no al profesor, si es posible a ambos. La prioridad la tiene el alumno.
No se recomienda enseñar defensa personal a chicos en edad escolar primaria. Un buen profesor de judo debe saber a quienes se les debe enseñar defensa personal, la mayoría enseña bajo un patrón y esto no es así, hay que ver si es civil, policía, viejo o joven.
Profesor Honorio Cuenca Valenzuela
Licenciado en Seguridad Pública
Miembro fuerza policial Nacional
Tercer Dan de JUDO


