En este programa iniciamos la nueva temporada con el maestro Juan Carlos Serrato con el que departimos sobre el Wushu de Wutan. También planteamos tres preguntas fundamentales sobre las artes marciales de difícil respuesta y charlamos sobre el escándalo del soborno a jueces de Iaido en la Federación Japonesa de Kendo.
Como ya dije en un post, aplaudo que hayáis tratado este tema de los sobornos en iaidô en lugar de mirar para otro lado.
Está claro que el destape ha sido en Japón, pero en Europa y en España también ha pasado y sigue pasando.
Creo que a veces se echan balones fuera sobre asociaciones privadas, sôke y koryû, pero eso realmente poco importa, porque son asociaciones privadas, sin embargo, el tema de una entidad pública el tema es mucho más grave, como es el caso de la ZNKR, en Japón y en Europa la EKF y en España la RFEJYDA.
También se ha obviado el tema de los grados políticos, o conceciones de grados 5º dan a políticos afines a la ZNKR.
También me parece estupendo que Xavier Teixidó sacara el tema del ego. En los 17 años que llevo practicando iaidô, siempre se ha dicho la muletilla "cortar el ego". Sin embargo, cada vez que acudía a una concentración nacional, me asombraba ver como gente que ostentaba un determinado Dan, pero que hacía más de un lustro que no prcatica (alguno más de una década) daba "codazos" para meterse en la fila correspondiente a su grado, para luego, en algunos casos, no recordar ni una sóla kata, o no ser capaces siquiera de extraer el iaitô de la saya por haber olvidado como se hacía el sayabiki o en otros, de envainar repetidas veces al revés por haber olvidado como se hacía el noto. Por eso, cuando alguien me canta las alabanzas de tener un grado oficial reconocido por el CSD, poco más que "me cago" en ello, después de ver lo que he visto (y en algunos casos tengo grabado en vídeos, a nivel España, pero tambén Europa).
Yo soy 1º Dan de Kobudô de Okinawa, y tras casi 2 años sin practicar, fuí a un curso, y pese a que mi sensei insistía en que ocupara el lugar que me correspondía, yo insistí en ponerme con los kyû, porque no recordaba su programa y quería repasarlo. Tampoco se trata de ponerse el cinto blanco, no, hay que dejarse el negro pero tener la honestidad de decir "no he entrenado, así que no tengo el nivel", ESO para mí sería "cortar el ego", algo que NUNCA he visto que pase en el iaidô, ni en España, ni en Europa, ni en Japón.
Para quien le interese, aquí dejo un post que publiqué en facebook cuando salió la noticia, que curiosamente, me pilló en el mismo Japón, mientras entrenaba con mis sensei. En este post se abren rencillas y disputas personales, pero lo interesante es que leyendolo un poco, se puede ver con claridad que este mundo que se pretende "de agua cristalina" tiene mucho cieno acumulado en el fondo. Y como se suele decir... si los cimientos son malos, la casa se hunde.
Sobre el tema del ego, realmente todo sería más sencillo si no hubiera danes (niños aparte, que les motivan mucho) y todo el mundo fuera igual, como pasa en tantísimas otras actividades (¿todas las demás del mundo, quizás?). Solo habría amateurs con más o menos capacidad y profesionales con más o menos capacidad. Mucho mejor el sistema de certificados, en donde se mide el conocimiento y no la capacidad.
Para mí el problema es que hay artes marciales que, llegado a cierto nivel, ya no son medibles bajo ningún parámetro objetivo. Así, mientras que hay artes marciales en las que te "cortan el ego" (o, dicho de otro modo, te ponen en tu sitio) a base de vencerte en combate, hay otras en que el criterio es subjetivo y el nivel de calidad se mide por parámetros autoreferentes.
Si a esto le sumas una práctica habitual en un entorno jerarquizado por rangos de corte militar... pues a la gente se le sube a la cabeza. Yo soy tu superior porque tengo más rango que tú, aunque no podremos demostrar nunca quién tiene mas nivel.
¿Que no debería subirse a la cabeza y que para eso hay que seguir el camino y tal? Genial, totalmente de acuerdo, las artes marciales pueden ser un camino para desarrollar la humildad. Pero esperar que eso pase más allá de algunas personas (y que no son así de entrada) es tener demasiada fe en la humanidad.
Y si hay pasta o puestos de trabajo de por medio los danes, siendo algo no medible y por tanto de ninguna relevancia, pasan a ser algo totalmente secundario o un mero formalismo o requerimiento. Primero se escoge a la persona adecuada para cubrir la plaza y, si acaso, ya veremos cómo le damos ese sexto dan que exigen irracionalmente los estatutos.