RECOPILACION DE PRIMEROS AUXILIOS 2/3

Por Josep Lluís Ruiz Illana
Diplomado en Fisioterapia / Practicante Kung Jung Mu Sul


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5. REQUISITOS ANTE LOS PRIMEROS AUXILIOS

Recordad que:

Edad Frecuencia Cardiaca Frecuencia Respiratoria
Recién Nacido 120-140 25-30
Lactante ( de 1 año) 100-120 20-25
Primera Infancia (1-3 años) 90-100 18-25
Preescolar (4-6 años) 80-100 15-20
Escolar (7-14 años) 70-90 12-18
Adulto 60-80 10-25

La actitud que debemos tener delante de un accidente deberá cumplir los siguientes ítems de actuación:

1) Tranquilizar a la víctima.
2) Apartar a los mirones.
3) Prevenir la aparición de nuevos accidentes. No tiene sentido que el socorrista también tenga que ser auxiliado.
4) Avisar a los servicios de urgencias.
5) Hacer un inventario de los heridos y sus patologías.
6) Prestar los auxilios pertinentes
7) Organizar la evacuación: evitar la intranquilidad y el nerviosismo, dado que con ello se angustia más al accidentado y a nuestros colaboradores, no agobiar al paciente, realizar las mínimas movilizaciones. Si existen varios accidentados deberemos priorizar nuestra actuación y su evacuación según la siguiente escala:
      a) pacientes con alteraciones respiratorias.
      b) pacientes con cuadros de hemorragias o choque importante.
      c) pacientes con fracturas.
      d) pacientes con heridas no hemorrágicas.

Hay que tener en cuenta las hemorragias internas y todo aquello que no se ve pero que PODRÍA pasar.

Transporte de los heridos.

Si en algún momento debemos transportar al paciente deberemos seguir las siguientes normas en función del estado y la gravedad del accidentado:

1- Ver si el paciente esta en shock o no, si lo está se procederá de la siguiente manera:

Estabilizar en la medida de lo posible. Se colocará en decúbito supino (boca arriba) con la cabeza inclinada hacia un lado para evitar la aspiración de vómito. Elevar las piernas para favorecer el retorno venoso. Tapar con una manta para evitar la pérdida de calor y el consiguiente enfriamiento.

2- Si el paciente tiene una herida se colocará en función de ella:

Herida en tórax: semisentado para favorecer la respiración.
Herida en vientre: estirado con las piernas flexionadas.
Herida en columna vertebral: sobre un plano duro y EVITAR todo movimiento brusco del cuello.
Herida costal: semisentado o acostado sobre el lado lesionado, al igual que sí sospechamos que presenta un derrame pulmonar.

Lo mejor es esperar a la ambulancia y transportar sólo cuando no exista otro remedio.

¿Cómo hay que comportarse delante de una herida?

Las heridas son alteraciones de continuidad de la piel acompañadas o no de lesión en los tejidos subyacentes. Se dividen en:

Herida Superficial.

Poco profunda y de pequeña extensión (rozaduras y erosiones). El tratamiento lo puede realizar cualquier persona con unas mínimas nociones de higiene:

a) Lavarse las manos con agua y jabón antes de manipular la herida y tirar alcohol sobre las manos sin haberlas secado.

b) Sobre la herida: lavado con agua y jabón retirando los cuerpos extraños visibles (si es posible). Limpiar la herida con una compresa estéril (no con algodón), mojada con antiséptico e iniciando la maniobra desde el centro de la herida hacia el exterior. Dejar la herida al aire libre si no existe posibilidad de infección (los rayos ultravioletas ayudan a cicatrizar). En caso contrario cubrirla con una gasa estéril sujeta con tira adhesiva.

c) Si la herida sangra o supura se renovarán dos o tres veces la cura al día. Si sospechamos algún problema o persiste la herida sin cerrarse en unos días acudir al centro médico.

Herida Grave.

Una herida grave se define por:

a) Extensión.
b) Profundidad.
c) Suciedad evidente.
d) Contusión de los tejidos blandos periféricos.
e) Existencia de complicaciones (fractura y/o hemorragia).

Ante este caso el tratamiento lo ha de realizar un servicio médico, pero mientras tanto nuestra conducta será:

a) Poner la herida a la vista.
b) No tocarla.
c) Taparla para proteger de la infección.
d) Avisar a urgencias o evacuarlo nosotros. Apuntar hora y mecanismo de lesión.

Según la localización los signos de gravedad pueden ser:

Heridas en tórax: causada por impacto o agresión de un objeto puntiagudo sobre el tórax (cuchillo, costilla rota). Se habrán lesionado los tejidos que aíslan el medio externo y el interior del cuerpo. Entrara aire y se colapsará el pulmón (es un pneumotórax). Si se acumula sangre hablamos de hemotórax. Se percibe dificultad respiratoria (dispnea), tos con esputos rojizos, dolor durante la respiración si existe fractura de costillas, silbidos por entrada o salida de aire, ver burbujas en la sangre que fluye. Todo esto puede provocar un shock en el paciente. Si la causa afecta directamente al corazón o a los grandes vasos sanguinios, puede producir la muerte inmediata.

Actuación:

a) No tocar ni sacar el objeto clavado. Como mucho inmovilizarlo.
b) Tapar la herida con una vendaje impermeable para evitar la entrada de aire (un trozo de plástico limpio fijado por 3 lados).
c) Evacuar en posición semiincorporado, controlando signos vitales (pulso, respiración, consciencia)

Heridas en abdomen: provocada por el impacto violento sobre la pared abdominal (patada o golpe de puño/palma). Puede no existir herida visible pero si una lesión de los órganos contenidos en la cavidad abdominal y provocar una hemorragia interna grave. Normalmente este caso se produce por impacto en el lado izquierdo. El paciente presenta palidez progresiva, debilidad, disminución del pulso y aumento de pulsaciones (taquicardia). Si existe una herida abierta por objeto puntiagudo puede existir peligro de infección o salida de los órganos. Existe hemorragia, shock, infección y lesión de vísceras.

Actuación:

a) No tocar ni sacar el objeto clavado. Como mucho inmovilizarlo.
b) Colocarlo en decúbito supino con las piernas un poco flexionadas.
c) No reintroducir las vísceras salientes.
d) Tapar con ropa limpia y grande que sujete. Nada pequeño que se pueda introducir en la herida. Humedecer todo con suero fisiológico.
e) Abrigar y trasladar urgentemente.

Heridas en la cara: peligro que el paciente se ahogue en su propia sangre o por luxación de la lengua, también puede tragarse dientes sueltos. Colocar la cabeza inclinada hacia atrás y retirar objetos que encontremos. Controlar signos y evacuar.

Heridas en los ojos: son muy dolorosas. No manipular los globos oculares ni sacar objetos ya que podemos exprimir el humor acuoso del ojo y perderlo. Sólo colocaremos un apósito en los dos ojos (evita movimiento ocular reflejo) y evacuar.

6. HEMORRAGIAS

Una hemorragia es la salida de sangre de los vasos sanguinios por culpa de una ruptura en su continuidad. Recordemos que las arterias distribuyen la sangre por el cuerpo y las venas la recogen. Se clasifican en:

Hemorragias externas: sangre que sale por la herida al exterior. Si es arterial la sangre mana con cada latido, si es venosa fluye sin parar suavemente.

Actuación:

a) Presión directa sobre la herida con una gasa o compresa. NO retiramos la gasa puesto que arrancaríamos la capa de cierre que se está formando. Es mejor colocar otra gasa encima y seguir la compresión.
b) Elevación del miembro por encima del corazón si no basta con el paso anterior.
c) Presión sobre la arteria principal del miembro afectado: Brazo (arteria humeral: en la mitad interna del brazo, bajo el relieve del bíceps), Pierna (arteria femoral: mitad del pliegue inguinal, presión con el puño). Si el sangrado es venoso en 3 ó 4 minutos cesa.
d) Torniquete: sólo en caso extremos ( sin ayuda, amputaciones, etc). Apuntar hora.

Hemorragias internas: son las más peligrosas debido a que no se observa la perdida de caudal sanguíneo. Son síntomas: traumatismo previo, salida de sangre por orificio natural, orina o expectoración sanguinolenta, extremidad que va aumentando de volumen, se inflama y aumenta el dolor, palidez, pulso rápido y débil respiración rápida y superficial, piel fría, disminución de la consciencia, sed, zumbido en los oídos.

Actuación:

a) Colocar en decúbito supino, levantando piernas (trendelemburg), asegurar una buena respiración, prevenir el shock, evacuar.

Hemorragias exteriorizadas por orificios naturales: es una hemorragia interna que acaba saliendo al exterior aprovechando la nariz, oreja, boca, ano.

a) Otorragia: sangre por la oreja. Normalmente leve, pero puede ser señal de fractura del cráneo. Limpiar, posición lateral de seguridad, NO taponar y evacuar.
b) Epistaxis: sangre por la nariz. No inclinar hacia tras la cabeza. NO taponar la nariz. Ir comprimiendo la nariz poco a poco y dejar que salga hasta que pare.
c) Hematémesis: sangre por la boca proveniente del aparato digestivo. Se acompaña de vómitos mezclados con sangre semi-digerida, nauseas, lipotimia. Posición lateral de seguridad o decúbito supino con las rodillas flexionadas. Controlar signos vitales.
d) Hemoptisis: sangre por la boca proveniente del aparato respiratorio. Se acompaña de tos o esputos rojizos. Posición lateral de seguridad o decúbito lateral semisentado para facilitar la respiración. Controlar signos vitales.
e) Melena: sangre por el ano. Proviene del tracto suoperior y ha sido digerida. Es negra, brillante, mezclada con heces, mala olor, enganchosa. Poner en decúbito supino con piernas flexionadas.
f) Rectorragia: sangre por el ano por patologías en el tracto inferior.
g) Hematúria: sangre con orina. Puede ser debido a traumatismo renal o del tracto urinario.
h) Metrorragia: sangre proveniente del útero, fuera del periodo menstrual.

Hemorragias arteriales: sangre roja intensa, sale a chorro, a gran presión, impulsada por cada latido.

Hemorragias venosas: sangre roja oscura, fluye por la herida como rebosando.

Hemorragia capilar: se aprecian multitud de diminutos puntos sangrantes que tapizan la zona.

Ante una hemorragia es importante saberla valorar. Prestaremos atención a los Signos Vitales:

a) Nivel de consciencia: si ha perdido poca o nada de sangre, estará ansioso i preocupado debido al accidente. Cuanta más sangre se pierde más disminuye la consciencia hasta llegar al shock.
b) Frecuencia cardiaca: cuanta más sangre se pierde más rápido va el corazón para intentar satisfacer las necesidades del organismo. Esa rapidez hará que se pierda más sangre y más rápido. El pulso es rápido pero débil ya que hay menos sangre en las arterias. Un pulso rápido y fuerte nos indica un estado ansioso.
c) Frecuencia respiratoria: aumentará para aportar el máximo de oxígeno a la sangre que quede, pero es superficial en vez de profunda. NO entra el oxigeno necesario.
d) Estado de piel y mucosas: están pálidas (por la perdida de sangre) y frías porque el organismo prefiere repartir la sangre que le queda entre los órganos vitales.

7. EL SHOCK

Para que el oxígeno y los nutrientes puedan llegar a sean utilizados por las células, es necesario que todo el circuito de distribución sanguineo funcione:

a) el corazón ha de funcionar correctamente.
b) el sistema arterio-venoso tiene que estar estanco e íntegro.
c) el volumen de sangre ha de ser proporcional a la capacidad de los vasos.

Si existe cualquier alteración del sistema, se produce una bajada de la aportación de oxígeno en los tejidos y se produce un shock en el paciente. Si no se resuelve esta situación conduce a la muerte.

Según el origen del problema se distingue:

Shock Cardigénico: debido a un fallo del corazón.
Shock Hipovolémico: disminuye la volemia (cantidad de sangre en el cuerpo) debido a hemorragias, grandes quemaduras y grandes deshidrataciones.
Shock Normovolémico: debido a una alteración de los vasos.

Síntomas de un shock:

a) nervios, intranquilidad en caso de shock leve
b) disminución de la consciencia, confusión que puede llegar al coma
c) mucha sed
d) piel fría, enganchosa, húmeda y pálida
e) labios azules (cianóticos) por la falta de oxígeno
f) pulso rápido y débil
g) respiración rápida y superficial

Actuación:

a) repasar la permeabilidad de las vías aéreas.

Sí Respira, entonces comprobamos pulso, sí tiene pulso, entonces controlamos constantes vitales y evacuamos

No Respira:

Se revisa la cavidad oral y la limpiamos de secreciones o cuerpos extraños. Si el objeto se encuentra en la traquea disponemos de la:

Maniobra de Heimlich: recordemos por un momento la anatomía de las vías respiratorias. Estas se dividen en dos partes: vías respiratorias altas y bajas. La boca, nariz, faringe y laringe constituyen las vías respiratorias altas. Traquea, bronquios y bronquiolos las vías bajas. Habitualmente las obstrucciones se localizan en las vías altas con lo que obstrucción es total. Una vez que el objeto pasa de la traquea, la obstrucción es parcial pues el objeto suele alojarse en el bronquio derecho, permitiendo la ventilación del izquierdo.

La obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño suele ir acompañada por el estado de consciencia de la víctima y la ingestión accidental de un cuerpo, bien comida u otros objetos, causa de la asfixia. Si estamos presentes observaremos como la víctima lleva sus manos al cuello, signo universal de atragantamiento y asfixia. Si no estuviéramos presentes en el preciso momento del atragantamiento la observación del lugar puede darnos una pista de vital importancia (p.ej. un niño desmayado junto a un bote de canicas).

¿Qué hacer entonces?.

En un niño menor de un año le colocaremos a horcajadas en el antebrazo del auxiliador, quién le dará cuatro golpes entre los omóplatos; en caso de fracaso, girar al niño sobre la espalda, con la cabeza baja y efectuar cuatro apretones sobre la parte anterior del tórax, en mitad del esternón.

NIÑO > 4 Años y ADULTOS

En un niño grande o en un adulto esta maniobra pretende desalojar cualquier obstáculo de las vías aéreas mediante un brusco aumento de presión intratorácica. La maniobra de Heimlich tiene diversas modalidades según esté la víctima de pie o acostada.

* Si la víctima está DE PIE: el socorrista se colocará detrás de ella, colocando los brazos por debajo de los de la víctima. Seguidamente cerrará la mano alrededor del dedo pulgar en forma de puño, lo colocará horizontalmente con el dorso de la mano hacia arriba y el pulgar justo por debajo del esternón. La otra mano la colocará sobre el otro extremo del puño. En esta posición tirará bruscamente hacia él comprimiendo el abdomen en sentido ascendente varias veces seguidas.

* Si la víctima está SENTADA: el socorrista se colocará detrás de ella con las rodillas flexionadas para estar a la altura más correcta, y procederá como en el caso anterior.

* Si la víctima está EN EL SUELO: el auxiliador lo estira boca arriba, colocándose a horcajadas sobre sus muslos, con la palma de la mano encima del ombligo y la otra mano sobre la primera. De esta forma comprimirá hacia abajo y hacia la cabeza bruscamente varias veces. El auxiliador ha de colocar la cabeza de la víctima ladeada para facilitar la salida de objetos.

En todos los casos las maniobras pueden repetirse varias veces seguidas y acompañándose de la búsqueda y retirada de objetos de la boca.

      

Si todo esto no fuera suficiente o la víctima permaneciera inconsciente o tomara una coloración violeta practicaríamos varias insuflaciones con la intención de alojar el posible objeto en las vías bajas permitiendo una ventilación parcial. Si tras extraer el cuerpo extraño no respirara practicaríamos la RCP.

Respiración boca a boca: se realiza una hiperextensión de la cabeza, colocando una mano en la frente y cerrando con los dedos la nariz. La otra mano coge la barbilla y abre la mandíbula. Se insufla el aire coaptando totalmente su boca y provocando la insuflación visible del tórax.

        

Respiración boca-nariz: la boca coapta la nariz y la boca del paciente. Se utiliza en niños.
Al comprobar que hemos restaurado la permeabilidad de la vía aérea, comprobamos el pulso. Si existe pulso controlamos constantes vitales y evacuamos. Si no existe pasamos a realizar la reanimación cardio pulmonar (RCP)

TODO LO ANTERIORMENTE DESCRITO SIRVE A MODO DE ORIENTACIÓN. ANTE CUALQUIER SITUACIÓN DE RIESGO ES MEJOR CONTAR CON LA AYUDA DE UN PROFESIONAL EN SANIDAD. ES MEJOR NO EMPEZAR NINGUNA ACCIÓN SI NO ESTAMOS SEGUROS DE NUESTRA CAPACIDAD. CRUZ ROJA IMPARTE CURSOS DE PRIMEROS AUXILIOS A LO LARGO DEL AÑO.

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