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RECOPILACION DE PRIMEROS AUXILIOS 3/3

Por Josep Lluís Ruiz Illana
Diplomado en Fisioterapia / Practicante Kung Jung Mu Sul


8. REANIMACIÓN CARDIO PULMONAR


La RCP comprende una serie de maniobras dirigidas a conseguir un mantenimiento de la circulación sanguínea y el intercambio gaseoso pulmonar hasta que se pueda solucionar la parada cardiaca.

La supervivencia del paciente está en función del tiempo que se tarda en empezar la RCP. Si se practica antes de un minuto estamos a un 61% contra un 9% si pasamos de los cinco minutos.

Pasos a seguir:

a) Para realizar la respiración "boca a boca" o "boca a nariz" el accidentado debe estar tendido boca arriba. Hiperextender el cuello colocando, a ser posible, bajo los hombros una chaqueta o toalla. El auxiliador, arrodillado a la derecha de la víctima, cierra las fosas nasales (la boca en el caso de la técnica "boca a nariz") con el pulgar y el índice de su mano izquierda; con estos mismos dedos de su mano derecha le sujeta la mandíbula, tirando de ella hacia arriba, mientras el codo del brazo derecho descansa suavemente sobre el pecho del accidentado.

En esta posición el socorrista inspira profundamente, sella con su boca la del accidentado y le insufla el aire. A continuación, retira su boca para permitir el vaciamiento de los pulmones. Si existiera agua en los mismos la cabeza de la víctima ha de estar lateralizada para facilitar la salida de la misma. En cada insuflación se comprobará que la ventilación es adecuada por: a) la elevación y descenso sucesivos de la pared del tórax (de 2 a 3 cm.); b) al oír y sentir como sale el aire al exhalarlo la víctima pasivamente; y c) al sentir el auxiliador en sus propias vías aéreas la resistencia de los pulmones de la víctima al expandirse.

b) Este movimiento completo debe repetirse con una frecuencia de 16 a 20 veces por minuto (1 ventilación cada 5 segundos). Si el inicio de este proceso no fuera acompañado de una rápida recuperación de la respiración espontanea, se habrá de valorar la posibilidad de una parada cardiaca. De confirmarse ésta, se pasaría al punto siguiente. En caso de recuperación colocamos en posición lateral de seguridad (PLS) y controlamos las constantes vitales.

Masaje cardiaco.

El masaje cardíaco debe aplicarse siempre que se observe falta de pulso y del latido cardíaco. Esta técnica se basa en la posibilidad de comprimir el corazón contra la columna vertebral, ejerciendo presión sobre el tercio inferior del esternón. Con ello obligamos al corazón, que se encuentra parado y con sangre en su interior, a expulsar la sangre y a llenarse después, alternativamente, como si se realizara una contracción activa.

   

Una vez comprobada la ausencia de pulso y de latido cardíaco se tumbará al accidentado boca arriba, sobre un plano duro. Procederemos a realizar 2 ventilaciones. El socorrista, arrodillado a la derecha del accidentado, localizará la punta del esternón y colocará el talón de una de las manos dos dedos por encima de la misma. Colocará el talón de la otra mano sobre la primera entrecruzando los dedos; las palmas de las manos no deben tocar el pecho de la víctima, y los codos estarán rígidos, sin doblar. En esta postura el socorrista deja caer el peso de su propio cuerpo comprimiendo el esternón de 4 a 5 cm. Haciendo fuerza solo y exclusivamente sobre el talón de la mano. Manteniendo las manos en su sitio, retirar la compresión para permitir que el corazón se vuelva a llenar. Las compresiones se realizarán de forma rítmica, contando "y uno, y dos , y tres, y cuatro,..". Se continuará hasta que aparezca pulso.

Para realizar al mismo tiempo la respiración artificial y el masaje cardiaco se realizarán ciclos de 15 compresiones, dos ventilaciones, hasta un total de cuatro, momento en el que se valorará la existencia de pulso carotideo. Intentamos obtener de 80 a 100 compresiones por minuto. Si estamos acompañados el ritmo es 1 ventilación y 5 compresiones. Seguiremos la RCP hasta que alguien nos reemplace o llegue la asistencia médica. Si conseguimos reanimar al paciente lo colocamos en PLS y controlamos las constantes vitales.

9. POSICION LATERAL DE SEGURIDAD

Para aplicar la técnica de la posición lateral de seguridad se siguen los siguientes pasos:

1. Se pone el accidentado estirado boca arriba.
2. El socorrista se sitúa a la derecha del accidentado. Y a continuación:
3. Estira el brazo izquierdo de la víctima y la deja doblada sobre la otra pierna.
4. Dobla la cama derecha de la víctima y la pone sobre la rodilla derecha.
5. Se coge la mano del accidentado y la pone sobre la rodilla derecha, o sea la pierna que hemos doblado en el punto anterior.
6. Desde su posición, a la derecha del accidentado, coge con una mano la rodilla y la mano derecha del accidentado (en el punto 5 habíamos colocado la mano y la rodilla juntos), con la otra mano se coge la espalda derecha de la víctima y simultáneamente estira con las dos manos para hacer rodar la víctima hacia la izquierda.
7. Le gira la cabeza hacia un lado; así aunque vomite no se ahogará con los vómitos.

Aunque las instrucciones anteriores suenan un poco complicadas, la posición lateral de seguridad es muy sencilla de utilizar, y aunque la persona inconsciente sea más grande o pese más que nosotros la podemos mover fácilmente.

10. FRACTURAS DE HUESOS

No se debe mover a un herido con un hueso roto, a menos de estar seguros de que la zona afectada puede ser inmovilizada y apoyada para que no haya una lesión mayor. También, es muy importante tener un especial cuidado si creemos que la persona tiene el cuello o la columna rota. Un movimiento descuidado en estas circunstancias puede dañar más el sistema nervioso central.

Nadie debe intentar manejar los huesos rotos a menos que se esté entrenado para ello. Si el herido no se encuentra en peligro inminente y está cómodo, es mejor dejar que lleguen los profesionales. No hay que dar comida a la persona accidentada por si necesitara una intervención quirúrgica.

Fractura Abierta: aquella que está complicada con una herida.

Síntomas: impotencia funcional, dolor, chasquido o crepitación, hinchazón-tumefacción, amoratamiento
Tratamiento: cortar la hemorragia si existe, cubrir la herida, inmovilizar la fractura (improvisar con: férulas de madera, bastones, flejes, ramas de árboles, tablillas, revistas, etc., sujetas con vendas, tiras de sábanas, cintas, ligas, pañuelos, cinturones, cuerda, etc), evacuar

11. ESGUINCE

Es desgarro de la cápsula articular o ligamento debido a una acción que fuerza más allá de su amplitud normal una articulación.. Dependiendo la gravedad se divide en diferentes niveles (Nivel 1: no hay rotura total, Nivel 2: existe rotura parcial, Nivel 3: existe rotura completa).

Síntomas: enrojecimiento, calor, dolor en la zona, dolor al movimiento, inestabilidad articular dependiendo del grado de la lesión.
Tratamiento: frío, inmovilización, evacuar.

12. LUXACIÓNES

Es la rotura de parte de la cápsula articular y sus ligamentos. Se pierde la concordancia de los huesos articulares. Puede ser total (las superficies articulares se han separado y no existe contacto entre ellas) o parcial (existe contacto pero no están alineadas). Los síntomas y el tratamiento son iguales a la luxación.

13. CONTUSIONES

Son las lesiones de las partes blandas o del tejido muscular que no se acompaña de pérdida de continuidad de la piel. Frío para reducir la tumefacción y equímosis. Reposo. El frío se puede aplicar con bolsas preparadas (coldpack) o con bolsas de plástico llenas de cubitos. Mantener una presión sobre la zona con una venda o similar. NO poner en contacto el hielo con la piel, utilizar un trapo o pañuelo a modo de envoltura.

TODO LO ANTERIORMENTE DESCRITO SIRVE A MODO DE ORIENTACIÓN. ANTE CUALQUIER SITUACIÓN DE RIESGO ES MEJOR CONTAR CON LA AYUDA DE UN PROFESIONAL EN SANIDAD. ES MEJOR NO EMPEZAR NINGUNA ACCIÓN SI NO ESTAMOS SEGUROS DE NUESTRA CAPACIDAD. CRUZ ROJA IMPARTE CURSOS DE PRIMEROS AUXILIOS A LO LARGO DEL AÑO.