Siguiendo con los comentarios de Kopiller, añado algunas cositas a ver si esto se anima un poco, porque el tema promete.
Creo que lo que por derecho propio debería llamarse Kendô, la vía del sable y que se conoce como Kenjutsu, posee una mentalidad (dejando a parte la técnica) radicalmente distinta a su homólogo deportivo.
Desde el primer momento que se reglamenta y se accede al intercambio de sablazos, se pierde el espíritu verdadero del ken, esto es, dirigir la estrategia hacia una única acción, esperar el momento oportuno, la hueco mental y/o física en la guardia del adversario, el ataque / contraataque simultáneo (conceptos llamados kyo jitsu, kobo ichi, etc..), el temple, la alerta, la no mente (zanshin, fudoshin,...) el aquí y ahora, la abstracción mental y espacial, la vida y la muerte en el mismo sendero. Todo esos componentes y más son los que dirigen un enfrentamiento con sable y los que por supuesto condicionarán el éxito de la técnica empleada.
En competición de Kendô, todo eso se desvanece y se convierte, a mi entender, en un tira y afloja de "a ver quien entra más rápido y puntúa más, utilizando sólo dos técnicas", simil propenso de ser aplicado al Karate de competición, Taekwondo de competición, etc...
Es una obviedad que existe un mínimo entrenamiento en Kendô del Zanshin, Fudoshin, Kobo ichi, kyo jitsu y demás, pero queda relegado y suplantado por la excesiva preparación para la competición Yo he presenciado clases de Kendô, impartidas por occidentales y japoneses, y la verdad, me ha decepcionado. Como educación física es excepcional, pero como arte tradicional y todas las habilidades que de forma inherente se adquieren con su práctica, está muy alejado.
En numerosos Koryu se daban tajos a las piernas, en diferentes puntos, de hecho se buscaba directamente una entrada cortando a las piernas, para tener el combate sentencido. Se decía que un guerrero sin rodilla era un guerrero muerto. Del mismo modo en ocasiones se aprovechaba el contacto de los monouchi (útlima parte del sable), para deslizar la hoja del sable propio por la del adversario (uke harai y uke nagashi) y llegar hasta el cuerpo a cuero, dese ahí se le podía golpear de varias formas con el tsuka (empuñadura del katana), desarmarlo y cortarle.
En definitiva, que la riqueza técnica del Kenjutsu está a años luz del Kendô actual, repito, del Kendô actual, antaño el Kendô conservaba un entrenamiento muy riguroso y próximo sin duda al Kenjutsu, con un Kihon (base técnica corporal) muy extenso y completo, que educaba el cuerpo de una manera muy interesante, asímismo, la práctica del Kendo no gata era habitual y diaria, incluso con Shinken (hoja real).
En definitiva, que el Kendô moderno, el que se practica ahora, salvo contadas excepciones, es a mi parecer, como tantas otras disciplinas de competición, degenera y pierde su esencia, su pureza y su personalidad. Eso sí, si tenéis la oportunidad de aprender Kendô tradicional, aprovechad, eso ya es harina de otro costal.
Saludos
Tengu
