Me ha ocurrido algo inimaginable: en mi empresa nos han facilitado a todos los trabajadores unos cuestionarios que debíamos enviar cumplimentados, en un sobre prefranqueado, a una consultora de RR.HH., con objeto de evaluar el clima laboral. Según mis jefes, las encuestas eran anónimas -aunque en algunas preguntas, era preciso escribir la respuestas-, sin ánimo vinculante. Pues bien, al meter la encuesta, compuesta por varias hojas en el sobre, debió traspapelarse un tríptico del centro donde practico Taichi Chuan, con las consabidas fotos de practicantes realizando formas, Chi Kung, meditación, etc. Recuerdo que la cubrí en la mesa mi despacho, un verdadero batiburrillo de apuntes, revistas, tarjetas, etc., idóneo para perder cualquier documento.
El caso es que hoy he sido llamado a capítulo por mi jefe, quien, con cierto tono airado, me ha preguntado la razón por la cual había introducido un anuncio de Taichi Chuan en el sobre del estudio -y resulta que era confidencial, ¡toma ya!-, ante lo cual repuse que debía tratarse de una despiste mío. Lo siguiente es peripatético, pues me preguntó si estaba en una secta (!). Joooeerrr, eso empezó a escamarme: ¿así que identifican el Taichi Chuan con una secta?
Me ha dolido la falta de profesionalidad de la Consultora, porque le han facilitado información, en principio confidencial -mi letra sólo la conocen los miembros de la empresa, compañeros y superiores, así que...-, a mis jefes; en segundo lugar, estigmatizar así a las personas que eligen una disciplina interna es decimonónico, ¿tan raros somos los practicantes de Taichi Chuan?

Un saludo,
Fer



