He cambiado de acupuntor -el profesional que me estaba tratando, no terminaba de convencerme- para tratar mis problemas. Desde el principio, me sorprendió la serieda con la cual fui atendido por un chico relativamente joven. Me realizó una serie de cuestiones relacionadas con mi historia personal y laboral, así como un test. Después me pasó a una sala donde, con un aparatito electrónico, midió mis niveles energéticos. Me comentó que tenía demasiado elevada la energía del hígado (sede de las emociones), del bazo (sede de las preocupaciones), del estómago (donde se genera la salud del cuerpo, ¡tengo que cuidar mi alimentación), y algo baja la energía del riñón (lo cual me provoca temores irracionales) y de los pulmones (que me generan desánimo y tristeza).
Tengo, asimismo, que tratar el intestino delgado y la vesícula biliar -me preguntó si me habían extirpado alguna piedra (!)-, pues no están todo lo bien que debieran. En conclusión, que el diagnóstico, según sus palabras, es halagüeño, dado que resulta más fácil bajar la energía que subirla...
Un saludo,
Loup




