Te has explicado muy bien. Y entiendo por donde vas.
Sucede que mis amigos sofisticados cuando hacen sus presentaciones ya tienen todo planificado, ya te digo, los pobres alumnos que se prestan para la presentación vuelan por los aires...Nadie sabe cómo lo logran, pero botan a tres rivales como si fuera filme de acción.
En cambio yo con los míos, siempre uno contra uno, nos damos un par de hostias sin planificación alguna, claro que guardando cierto respeto, porque cuando se me ponen atrevidos, ahí les pongo un par de tates para que mantengan la compostura.
Son distintas formas de ver el karate, y nunca diría que mis sofisticados amigos no hagan karate, ellos llevan otro rumbo y ya está.
En Kyokushin nunca hacemos kumite preestablecido ni formal, es raro que un instructor de nuestra escuela lo haga, lo normal es hacer breves combates con algunos alumnos, pero de forma libre, anda que te tiran y tu les tiras. Teniendo en cuenta los niveles de experiencia, peso, y eso. Pero de ahí a montar escenas fantasiosas nada.
Yo admiro lo que hacen mis amigos de estilos tradicionales, he aprendido mucho de ellos, y siempre he considerado que hacen karate de verdad, solo que tienen distinta manera de entrenar.
Pero me carga que nos digan que lo nuestro no es karate, por el solo hecho de evitar los kumites de tres y cinco pasos donde todo esta previsto, y elegir tirar sin preestablecer nada y probar cómo se dan las cosas.
Otra cosa que me causa pena es que se nos critica por asistir a campeonatos, nos sentimos como pecadores.
Claro que los chicos hoy en día tienen mucha independencia, y suelen organizar encuentros fuera de nuestra administración como instructores, y fuera de todo orden oficial. Ahí vuelan las galletas.
Según he sabido, los tradicionalistas exquisitos y sofisticados se han llevao la del pulpo.
Ya te digo, mis alumnos son unos energúmenos del meta y ponga.
