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DESMITIFICANDO LOS FALSOS MITOS DEL "FITNESS"
Parte 1 de 5

Por Quim Lluciá
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Puede hablar con el autor en El Consultorio de Quim Llucià

Chica culturista

Uno de los temas que con más recurrencia se aborda en la literatura que se genera en el ámbito del fitness y la musculación es el que suele titularse: “Mitos a cerca del entrenamiento de…”. Yo mismo, durante mi etapa docente, que comencé a desarrollar hace ya más de 30 años, tuve a bien destapar y enjuiciar muchos de los llamados “falsos mitos”. Por enumerar algunos haré mención de algunas falsas creencias que, por motivos que se me antojan difícilmente justificables, aún hoy siguen de actualidad y en plena vigencia.

  • Realizar ejercicio aeróbico adelgaza. Falso.
  • Realizar series de altas repeticiones define los músculos y realizar series de bajas repeticiones lo desarrolla. Falso.
  • Los estiramientos musculares evitan lesiones. Falso.
  • Efectuar ejercicios de espalda con agarres amplios da amplitud y con agarres estrechos da densidad. Falso.
  • Efectuar los ejercicios de cuádriceps con las piernas en rotación externa trabaja más el vasto interno y efectuarlos con las piernas en paralelo, el vasto externo. Aplicable también al gemelo. Falso.
  • El Pullower amplía la caja torácica, en especial si se hace con el cuerpo apoyado en perpendicular sobre el banco. Falso.
  • Realizar ejercicios de cintura (giros, flexiones laterales, torsiones) reduce su perímetro. Falso.
  • Realizar ejercicios de pectoral de amplio recorrido como Cruces en poleas, Fondos con las manos juntas o Peck-deck, desarrolla el pectoral interno (que por cierto no existe) Falso.
  • Ejecutar ejercicios de bíceps como el Curl Scott o el Curl de concentración acentúa el “pico” del bíceps. Falso.
  • Hay que modificar la rutina de entrenamiento cada poco tiempo porque si no se estancan los progresos. Falso.
  • El hombre y la mujer deben entrenar de forma diferente. Falso.
  • El entrenamiento con pesas te vuelve lento (que se lo digan a los velocistas) Falso.
  • El entrenamiento del músculo recto abdominal se divide en superior e inferior (incluso hay quien se atreve a ir más lejos y habla de medio) Falso.
  • El objetivo del entrenamiento con pesas es (al margen de fortalecer e hipertrofiar) tonificar. Falso.
  • Si efectuamos un Press francés con el agarre en pronación trabaja más el vasto externo y si lo hacemos con un agarre en supinación, la porción larga. Falso.
  • Los músculos atrasados (más reacios al crecimiento) deben ser entrenados dos veces por semana. Falso.
  • Realizar ejercicio cardiovascular en ayunas quema más grasa. Falso.
  • El ejercicio de Peso muerto con rodillas extendidas trabaja los isquiotibiales (no más que un Curl de bíceps los antebrazos o una Elevación frontal de brazos los bíceps) Falso.

Podría seguir, pero para muestra vale un botón, como dice el refrán. Y que ni decir tiene que estoy en condiciones de demostrar cada una de mis afirmaciones aportando datos basados en la biomecánica, la anatomía y la fisiología, en la razón y en la evidencia. De hecho ya lo hice en el pasado y si es necesario lo volveré a hacer.

El motivo por el cual se difunden y se alimentan estas falsedades es doble. Por un lado, el hecho de que el culturismo se haya desvirtuado por completo y haya pasado de ser un deporte de minorías selectas (como tantos otros deportes lo han sido y lo siguen siendo en algunos casos) a ser un “deporte” de masas, ha hecho que se genere todo un mercado alrededor de las pesas que mueve cifras multimillonarias. En pocos años hemos pasado de hablar de culturistas a hablar de clientes, con lo cual lo que antaño era un modo de ejercitarse, ahora se ha convertido en un producto de consumo. Lo que antes eran gimnasios, ahora son centros de fitness o wellness. Y claro, los consumidores se cansan pronto de un producto y exigen cambios constantes para no aburrirse.

Partiendo de esta premisa, es natural que la industria se esfuerce constantemente por crear nuevas actividades, “altamente motivantes y efectivas” que mantengan el caprichoso interés de los usuarios siempre al alza. Pero eso no ocurre únicamente en nuestro ámbito profesional, por desgracia también ocurre en el de la alimentación y la salud. ¿Por qué estos mismos practicantes de “fitness” se muestran tan críticos con lo que nos ofrece la industria alimentaria y repudian la gran cantidad de comida “basura” que atiborra los supermercados y en cambio son tan poco críticos con la ingente cantidad de ejercicio “basura” que inunda los centros deportivos? Bien, esto daría para otro artículo que tal vez escriba más adelante, pero en esta ocasión debo centrarme en el tema de éste artículo. El título puede parecer un poco rebuscado, pero responde a una realidad que llevo observando hace tiempo.

Soy consciente de que el consumidor carece, en la mayoría de los casos, de la formación necesaria para generar el necesario criterio y estar en disposición de enjuiciar toda la información que le llega. La consecuencia que se deriva de este hecho es que dicho consumidor queda expuesto a la manipulación y al engaño. Siempre con fines económicos, por supuesto. Pero llega un momento en que algunas personas empiezan a sospechar y comienzan a mostrarse reticentes a seguir consumiendo determinados productos o informaciones. Y en este punto es cuando entra en juego el papel de los que tienen como misión transmitir contenidos divulgativos e incluso educativos. Así pues, se hace necesario “denunciar” ciertos procedimientos por imprecisos, engañosos o directamente falsos. Curiosamente, ese papel lo asumen los mismos que se dedican a difundir información no veraz o suficientemente contrastada. Algo así como la famosa táctica policial que tanto hemos visto utilizar en las películas de acción, “poli bueno, poli malo”. La estrategia o más bien argucia está clara. Si yo denuncio falsedades, a partir de ahí ganaré crédito y todo cuanto diga será creído. Fácil. Y la gente pica una y otra vez.

Así que me he dicho, ¿por qué no “desmitifico” los “falsos mitos”? Sería como si el detenido en la comisaría se diera cuenta del papel que están representando los dos policías y se negara a dar crédito a ninguno de los dos. Sería tanto como decir: he descubierto vuestro juego y no voy a ser cómplice de vuestro juego. Y con ello no quiero decir que los medios de difusión especializados en nuestra actividad deportiva y profesional no publiquen (de vez en cuando) buenos artículos, pero resulta impensable que en cada número de una revista mensual, ya sea publicada en papel o en el medio digital, se pueda ofrecer información de corte didáctico, novedosa e interesante año tras año.

Cuando yo publicaba un artículo hablando, por ejemplo, del entrenamiento de la espalda, exponía todo cuanto es necesario saber y jamás volvía a escribir sobre el tema. ¿Para qué? si ya está todo dicho. ¿Para cambiar mi visión del tema? Sería poco creíble. ¿Para aportar las últimas novedades? No existen. ¿Para decir lo mismo con otras palabras? Sería aburrido y estéril. Ahora haced un simple cálculo aproximado. Multiplicad el número de países que editan revistas de deporte y de fitness, en concreto, por el número de revistas que se publican en cada país, por el número de meses y años que llevan publicando y por el número de artículos que se escriben en cada revista.

Y ahora decidme si creéis posible decir cosas diferentes sobre los mismos temas miles de veces. Pues sí. Se hace. Curiosamente este fenómeno no se da cuando se trata de temas científicos. Cuando se explica el funcionamiento del metabolismo aeróbico o la función de un aminoácido, por ejemplo, se hace siempre igual. No hay versiones. No se discute si la información es divertida o si es necesario irla cambiando para “sorprender” al lector, porque sencillamente es VERDAD. No hay versiones, interpretaciones, opiniones o variantes que persigan divertir a nadie. Es lo que es. Pues, amigos míos, el entrenamiento y la metodología orientados a la mejora de la condición física sigue el mismo patrón. Pero claro, hacer siempre el mismo ejercicio aburre, hacer siempre la misma rutina aburre, hacer siempre la misma coreografía aburre. Así pues, debemos convenir que la mayor parte de la gente que va a entrenar lo que persigue es divertirse y no hacer un entrenamiento eficiente. Lo que debéis decidir es si vais al gimnasio o como se llame el sitio al que vais a sudar la camiseta con la intención de ser eficientes o a pasarlo bien con los compañeros. Eso sí, si vais a lo segundo no esperéis resultados a largo plazo.

Bien, hasta aquí la primera parte de este artículo en que he tratado de sentar las bases de lo que serán las siguientes entregas y en las que desentrañaré (desmitificaré) esos falsos mitos que circulan por ahí.

 

Pulsa aquí para ir a la siguiente parte del artículo: Parte 2

 

Quim Lluciá es Licenciado en Educación Física y Deportes, Diplomado en Quiromasaje, Diplomado en Masaje Deportivo, Maestro de Culturismo, Entrenador Personal y de Deportistas de Competición, Autor del libro “Musculación” Editado por la Editorial Martínez Roca en el año 2001, ha sido Miembro del Comité Científico-Deportivo de los Laboratorios BIOIBÉRICA, así como ponente en numerosos seminarios y conferencias.